La ITV vuelve a situarse en el centro de la actualidad del motor. La inspección técnica, que para muchos conductores sigue siendo un simple trámite periódico, ha experimentado un endurecimiento claro en sus criterios de evaluación. El objetivo no es otro que reforzar la seguridad vial y reducir el número de vehículos que circulan con elementos defectuosos que, aunque parezcan menores, pueden tener consecuencias graves en la carretera.
Este cambio normativo afecta especialmente a aquellos fallos que durante años se consideraron leves. Pequeños detalles que antes solo implicaban una advertencia al conductor y una recomendación de reparación ahora pueden suponer un suspenso directo en la ITV. Conocerlos es clave para evitar sorpresas desagradables y visitas repetidas a la estación de inspección.
5Cinturones de seguridad: tolerancia cero al desgaste
El último gran cambio afecta a uno de los elementos más importantes del vehículo: los cinturones de seguridad. Hasta ahora, una pequeña deshilachadura en el borde de la cinta se podía considerar un defecto leve si no afectaba al funcionamiento. En 2026, la ITV aplica tolerancia cero: cualquier roto, por pequeño que sea, supone un rechazo directo.
La explicación es evidente. El cinturón es el principal sistema de retención en caso de accidente; cualquier daño en la cinta puede comprometer su resistencia. La ITV considera que no puede garantizar su eficacia si presenta signos de desgaste. Conviene revisar todos los cinturones, comprobar que recogen y bloquean correctamente y que la cinta esté en perfecto estado. Si hay dudas, es obligatorio sustituirlos para superar la inspección.
La ITV en 2026 es más exigente que nunca. Estos cinco fallos, antes leves, se han convertido en defectos graves y la pueden echar por tierra en pocos minutos. La clave para una ITV sin sobresaltos está en la prevención.








