El exceso de velocidad que deja a ocho conductores imputados por circular a 259 km/h en Australia

Un cinemómetro detectó un McLaren a 259 km/h en una vía abierta de Australia Occidental, casi 150 km/h por encima del límite. En tres meses, las autoridades estatales imputaron a 553 personas e inmovilizaron más de 3.000 vehículos.

Ocho conductores han sido imputados en Australia Occidental por circular a velocidades de hasta 259 km/h. El exceso de velocidad en Australia vuelve al primer plano con una oleada de controles que ha dejado cifras de récord en las carreteras del estado.

El episodio más grave quedó registrado a las 21.20 del pasado 12 de agosto. Un cinemómetro detectó entonces un McLaren coupé naranja circulando hacia el norte por la Forrest Highway, a la altura de Binningup, a 259 km/h. El margen sobre el límite permitido se acercaba a los 150 km/h, según el detalle difundido por las autoridades de Australia Occidental.

Al volante iba un joven de 21 años vecino de Shenton Park. Los agentes registraron su domicilio e incautaron varios objetos relacionados con el incidente, y el coche quedó inmovilizado.

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Las imputaciones son dos: conducir de forma temeraria a una velocidad igual o superior al umbral de 155 km/h que activa esa figura en la legislación del estado, y no facilitar la información necesaria para identificar al conductor del vehículo. El joven comparecerá ante la justicia el próximo 15 de octubre.

No es un caso aislado. Entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, 553 personas fueron imputadas por conducción temeraria en Australia Occidental y las autoridades inmovilizaron 3.075 vehículos.

Cuando un cinemómetro marca 259 km/h en una vía abierta, el problema no es la multa: no existe reacción humana posible a tiempo.

Tres meses de controles: 553 imputados y 3.075 vehículos retirados

Los expedientes de las últimas semanas dibujan un patrón parecido. Una mujer de 23 años fue detectada a 133 km/h en Malaga, un suburbio de Perth que comparte nombre con la ciudad andaluza, dentro de una zona limitada a 70 km/h.

Otra conductora, de 26 años, circulaba a 160 km/h en un tramo urbano con el mismo límite en Henderson. Y un hombre de 26 años fue sorprendido a 127 km/h por encima de lo permitido en Port Kennedy.

Tres vehículos que circulaban juntos por Wanneroo Road, en Madeley, acabaron requisados el 6 de octubre: dos Mercedes-AMG, uno blanco y otro azul, y un Lexus sedán blanco. Las comprobaciones posteriores situaron sus velocidades en hasta 194 km/h sobre la Mitchell Freeway. Hay tres imputados, de 17, 22 y 19 años.

El responsable de la unidad de tráfico del estado fue tajante: a 259 km/h no existe margen de error y un despiste momentáneo, un vehículo que se incorpora a la vía o un obstáculo imprevisto tendrían consecuencias catastróficas. En la misma línea, el responsable de seguridad vial del gobierno estatal calificó lo ocurrido como una estupidez difícil de creer.

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Lo que el caso australiano dice del control de velocidad en España

La distancia entre ambos países no es solo geográfica, sino de enfoque. En España, la velocidad máxima en autopista es de 120 km/h y en carretera convencional de 90 km/h. Superar esos límites se castiga por vía administrativa con multas de hasta 600 euros y la pérdida de puntos.

Solo los casos más graves entran en el terreno penal: rebasar en 80 km/h el límite en vía interurbana o en 60 km/h el urbano puede llevar aparejada prisión de tres a seis meses o la retirada del carné durante varios años.

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  • Umbral penal: en Australia Occidental, la conducción temeraria se activa a partir de 155 km/h.
  • Respuesta administrativa: en España, las multas por velocidad llegan hasta los 600 euros con pérdida de puntos.
  • Consecuencia añadida: en el estado australiano, el vehículo puede quedar inmovilizado durante semanas.

Australia Occidental trabaja con umbrales distintos y con una herramienta que en España apenas se utiliza: la inmovilización del vehículo. A partir de 155 km/h se activa la conducción temeraria y el coche puede acabar requisado durante semanas. En los tres meses analizados, esa medida se aplicó más de 3.000 veces.

Para el lector español, la lectura útil es doble. Los radares de Australia no distinguen entre residentes y visitantes: un exceso de velocidad allí puede acabar con el coche inmovilizado y con una imputación penal, algo que ningún seguro de viaje cubre. Y de fondo, el debate europeo sobre si las multas disuaden lo suficiente sigue abierto, mientras el modelo australiano apuesta por tocar el patrimonio.

En España, las campañas recientes se han centrado en los tramos de concentración de accidentes y en los radares de tramo, con sanciones previsibles y, por eso mismo, menos temidas. La comparación sugiere que el problema no está tanto en la cuantía como en la certeza del castigo.

La próxima cita será el 15 de octubre, cuando el conductor del McLaren responda por los hechos. Habrá que esperar al siguiente balance trimestral, ya en el nuevo año, para comprobar si la presión de los controles empieza a notarse en las carreteras del oeste australiano.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 259 km/h detectados por un cinemómetro en una carretera abierta al tráfico, casi 150 km/h por encima del límite permitido.
  • Consejo práctico: si alquilas o conduces un coche en Australia Occidental, ten presente que los radares no hacen distinciones: a partir de 155 km/h la imputación es penal y el vehículo puede quedar inmovilizado.
  • Así te afecta: en España, el mismo exceso se resolvería con una multa de hasta 600 euros y pérdida de puntos, sin retirada del coche, lo que explica por qué el modelo australiano se mira con interés en Europa.