Las últimas borrascas que han atravesado España no solo han dejado imágenes de lluvias intensas, nieve y ríos desbordados. También han sacado a la luz una realidad que muchos conductores conocen demasiado bien: el pésimo estado de buena parte de nuestras carreteras. El asfalto, ya castigado por años de mantenimiento insuficiente, ha dicho basta ante un clima cada vez más extremo y persistente.
Circular hoy por muchas vías españolas se ha convertido en un ejercicio de atención constante, casi de supervivencia mecánica. Baches profundos, grietas y tramos enteros señalizados por firme en mal estado forman parte del paisaje habitual. Un problema que va más allá de la incomodidad y que afecta de lleno a la seguridad vial, al bolsillo de los conductores y a la competitividad del país.
5¿Pagar por usar las autovías?
Ante la falta de recursos públicos, vuelve a surgir el debate del pago por uso de las autovías gratuitas. Una medida impopular, pero que muchos expertos consideran inevitable si se quiere garantizar un buen estado de la red. Asociaciones del sector y constructoras defienden que este sistema permitiría una financiación estable para el mantenimiento.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda, además, que el mal estado de la vía es un factor de riesgo poco cuantificado en las estadísticas de accidentes. Estudios independientes señalan miles de kilómetros con riesgo elevado, una cifra que podría aumentar si no se actúa con rapidez.


