Las últimas borrascas que han atravesado España no solo han dejado imágenes de lluvias intensas, nieve y ríos desbordados. También han sacado a la luz una realidad que muchos conductores conocen demasiado bien: el pésimo estado de buena parte de nuestras carreteras. El asfalto, ya castigado por años de mantenimiento insuficiente, ha dicho basta ante un clima cada vez más extremo y persistente.
Circular hoy por muchas vías españolas se ha convertido en un ejercicio de atención constante, casi de supervivencia mecánica. Baches profundos, grietas y tramos enteros señalizados por firme en mal estado forman parte del paisaje habitual. Un problema que va más allá de la incomodidad y que afecta de lleno a la seguridad vial, al bolsillo de los conductores y a la competitividad del país.
4El déficit económico que explica el deterioro
Diversos estudios coinciden en que serían necesarios miles de millones de euros anuales para mantener en un estado adecuado los más de 160.000 kilómetros de carreteras españolas. Sin embargo, la inversión real se ha quedado muy por debajo durante la última década.
Organizaciones como Asociación Española de la Carretera alertan de un déficit histórico que supera ya los 13.000 millones de euros. Más de la mitad de la red necesita actuación urgente, y decenas de miles de kilómetros requieren una reconstrucción completa. Según los expertos, un euro no invertido hoy se multiplica por cuatro o cinco en unos años.


