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El lamentable estado de las carreteras después de las últimas borrascas

Baches, socavones y firmes degradados se multiplican tras semanas de lluvias. El estado de la red viaria preocupa a conductores y expertos. Las borrascas solo han acelerado un deterioro que viene de lejos.

Las últimas borrascas que han atravesado España no solo han dejado imágenes de lluvias intensas, nieve y ríos desbordados. También han sacado a la luz una realidad que muchos conductores conocen demasiado bien: el pésimo estado de buena parte de nuestras carreteras. El asfalto, ya castigado por años de mantenimiento insuficiente, ha dicho basta ante un clima cada vez más extremo y persistente.

Circular hoy por muchas vías españolas se ha convertido en un ejercicio de atención constante, casi de supervivencia mecánica. Baches profundos, grietas y tramos enteros señalizados por firme en mal estado forman parte del paisaje habitual. Un problema que va más allá de la incomodidad y que afecta de lleno a la seguridad vial, al bolsillo de los conductores y a la competitividad del país.

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Una red envejecida y mal mantenida

mal estado carreteras
Fuente: AEC

El mal estado de las carreteras no nace con estas borrascas. España cuenta con una de las redes viarias más extensas de Europa, pero también de las que menos inversión recibe en conservación. Durante años, el mantenimiento ha sido el gran olvidado frente a la construcción de nuevas infraestructuras, más vistosas desde el punto de vista político.

El resultado es una red envejecida, con firmes que superan con creces su vida útil teórica. Muchos tramos fueron diseñados para durar unos 15 años en condiciones normales, pero hoy soportan un tráfico mucho mayor, especialmente de camiones. Sin una inversión constante, el estado del asfalto se degrada hasta niveles que rozan lo inaceptable.