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martes, 17 febrero 2026

Pedro (48), profesor de autoescuela: «Llevas toda la vida colocando mal los retrovisores del coche»

Ajustar los retrovisores parece algo básico, pero la mayoría de conductores lo hace mal al dejar visible la carrocería.

Seguro que alguna vez has ido conduciendo por la autopista, has puesto el intermitente para cambiar de carril y, justo cuando vas a mover el volante, un pitido te sorprende. Por los retrovisores no habías visto al coche que tenías justo al lado. El ángulo muerto causa miles de accidentes cada año y, aunque no lo creas, es culpa de un hábito que aprendiste hace décadas.

Pedro tiene 48 años y lleva décadas enseñando a conducir en una autoescuela. Ha visto de todo, pero hay algo que le sigue llamando la atención: la cantidad de conductores veteranos que se sientan en el coche y ajustan los retrovisores de forma peligrosa. Según este experto, la mayoría hemos estado configurando nuestro campo de visión de forma ineficiente desde el primer día que cogimos un volante.

El error al mirar los retrovisores que todos cometemos

conductor mira espejo retrovisor
Fuente propia

Cuando te subes al coche, lo primero que haces es ajustar el asiento y luego vas directo a los retrovisores laterales. Lo más probable es que desplaces el cristal hasta que veas un trocito de la carrocería de tu propio vehículo. Esta visión nos da seguridad porque sirve de referencia espacial. Sin embargo, los expertos difieren cada vez más de seguir esta pauta. Si ves tu coche en el espejo, lo estás haciendo mal.

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Al dejar que la carrocería ocupe una parte del retrovisor, estás desperdiciando espacio de visión. Ese trozo de espejo que refleja tu coche no te está dando información útil, porque tú ya sabes dónde está tu coche. Lo que necesitas saber es qué hay en el carril de al lado. Al cerrar tanto el ángulo, lo que haces es ampliar el ángulo muerto, dejando un hueco ciego donde cabe una motocicleta o incluso un turismo pequeño.

La técnica de la autoescuela para los retrovisores ha cambiado

ajustando los retrovisores
Fuente: Agencias

Antes, en las clases prácticas se enseñaba a dejar esa referencia del coche para que el alumno tuviera una noción de la distancia. Pero los tiempos han cambiado y la seguridad vial ha evolucionado. Ahora, los expertos insisten en que el espejo exterior debe empezar justo donde termina la visión del espejo interior. La idea es que el campo visual sea continuo y no existan solapamientos innecesarios que nos quiten visibilidad lateral.

Casi toda la información que procesamos al conducir nos llega a través de los ojos. Si bloqueas parte de esa información por una mala colocación de los retrovisores, estás conduciendo a ciegas en momentos críticos. El objetivo es que no tengas que girar la cabeza de forma exagerada para saber si puedes cambiar de carril con total seguridad.

Para empezar a hacer las cosas bien, debes seguir un orden lógico. El primer paso siempre es el retrovisor interior. Este es el espejo principal para controlar lo que pasa justo detrás de ti. Debes centrarlo de tal manera que veas bien toda la luneta trasera de tu coche. No lo orientes para verte a ti mismo ni para vigilar a los niños en el asiento de atrás; su función es mostrarte el carril por el que circulas y quién viene pegado a tu maletero.

Un truco que nos da Pedro es que, una vez sentado en tu posición natural de conducción, debes mover el espejo hasta que el marco del propio espejo coincida con los bordes del cristal trasero. Así tendrás la panorámica más limpia posible. Una vez que este espejo está fijo, es el momento de pasar a los retrovisores laterales, que son los que suelen estar mal regulados en la mayoría de los vehículos.

Cómo eliminar el ángulo muerto de los retrovisores

retrovisores
Fuente: Agencias

Ahora viene un cambio que te va a resultar más extraño al principio, pero que te salvará de muchos sustos. Para regular el espejo izquierdo, debes inclinar la cabeza hacia la izquierda, casi hasta tocar la ventanilla, y ajustar el espejo hasta que dejes de ver tu coche. Cuando vuelvas a tu posición normal, sentado recto, no deberías ver nada de tu carrocería. Solo deberías ver el carril contiguo de forma amplia y clara.

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Con el espejo derecho debes hacer una operación similar. Inclina tu cuerpo hacia el centro del coche y ajusta el cristal derecho hasta que la carrocería desaparezca de la vista. Al regresar a tu postura habitual, tendrás un campo de visión mucho más abierto hacia el exterior. Esta técnica consigue que, en cuanto un coche sale del reflejo de tu espejo interior, aparezca justo en el espejo lateral. No hay huecos vacíos, no hay sorpresas y, sobre todo, no hay ángulos peligrosos.

A veces pensamos que los espejos son un accesorio más, pero la ley es muy clara al respecto. En un turismo normal, es obligatorio llevar el espejo izquierdo y el interior. El derecho solo pasa a ser obligatorio si el interior está tapado por carga o porque llevas las lunas tintadas. Sin embargo, en vehículos más grandes como furgonetas o autocaravanas, los dos exteriores son vitales porque no existe visión central.

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Más allá de lo que diga la ley para evitar una multa, la realidad es que usar bien los retrovisores es una cuestión de supervivencia. No es una manía de los profesores de autoescuela, sino una recomendación de seguridad global que busca reducir la siniestralidad. Si todos ajustáramos los espejos como dice Pedro, los alcances laterales se reducirían de forma importante.

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