El coche conectado ya no es ciencia ficción. Hace tiempo que dejó de ser solo un medio de transporte para convertirse en un dispositivo tecnológico sobre ruedas, repleto de sensores, conexiones a internet y líneas de código que lo controlan casi todo. Desde la navegación hasta los sistemas de seguridad, pasando por el motor, el climatizador o la gestión de la energía, el software se ha convertido en el auténtico cerebro del automóvil moderno.
Ese avance, que ha traído enormes mejoras en eficiencia, comodidad y seguridad, también ha abierto una puerta inquietante: la del cibercrimen. Miguel, informático especializado en seguridad digital, lo explica sin rodeos: “Hoy un coche es como un ordenador gigante. Y si alguien accede a su software, puede controlarlo, bloquearlo o incluso hacerlo desaparecer sin tocarlo físicamente”.
2Cuando el software controla el volante
Miguel lo deja claro: «No hablamos solo de robar datos, sino de controlar funciones críticas». Actualmente, el software gestiona desde la apertura de puertas hasta los sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Un fallo o intrusión pueden provocar desde el bloqueo remoto del vehículo hasta la manipulación de información sensible del propietario.
Casos como el ciberataque a Jaguar Land Rover, considerado uno de los más costosos de la historia reciente en Reino Unido, demuestran que ninguna gran marca está a salvo. Aunque no siempre trascienden los detalles técnicos, estos ataques suelen tener un punto en común: el acceso no autorizado al software interno o a los sistemas que lo gestionan.








