El coche sigue siendo, a día de hoy, un pilar fundamental de la movilidad en España. Está presente en la rutina diaria de millones de conductores y forma parte esencial de la organización personal, familiar y laboral. Sin embargo, algo está cambiando. Y no es un cambio menor, es una transformación silenciosa que afecta directamente a la forma en que los usuarios se relacionan con su coche.
Los últimos datos de la Encuesta de Movilidad de Northgate dibujan un escenario sorprendente. Aunque la gran mayoría de los conductores sigue utilizando coche a diario, cada vez son más los que rechazan la idea de comprar uno. Una contradicción aparente que esconde una tendencia mucho más profunda y que está poniendo el concepto tradicional de coche ‘patas arriba’.
1El coche sigue siendo imprescindible en el día a día
A pesar del giro en la intención de compra, hay un dato que se mantiene firme: el coche continúa siendo esencial para la mayoría de los conductores. Nada menos que el 86,4% considera que necesita un vehículo para su movilidad diaria, lo que confirma su papel protagonista frente a otras alternativas de transporte.
Además, el 96,2% de los encuestados declara disponer de uno para uso privado, tanto si es vehículo en propiedad como aquellos adquiridos mediante fórmulas alternativas. Es decir, el coche no desaparece, pero sí cambia la forma en la que se accede a él. Y ese matiz es clave para entender el nuevo escenario.

