El balance provisional de seguridad vial de 2025 ha vuelto a encender todas las alarmas en torno a la moto. Con 304 motoristas fallecidos en las carreteras españolas, el dato no solo supone la cifra más alta de la última década, sino que confirma una tendencia preocupante: la moto sigue siendo uno de los medios de transporte más vulnerables frente al resto de vehículos que comparten la vía.
Detrás de cada número hay una historia, una familia rota y, en muchos casos, una combinación de factores que confluyen en el accidente. Para David, técnico de emergencias sanitarias con más de quince años de experiencia atendiendo siniestros de tráfico, hay un elemento que se repite con demasiada frecuencia y que no siempre recibe la atención que merece: el estado técnico de la moto y el papel real que juega la ITV en la prevención de accidentes graves y mortales.
1La moto, el vehículo más vulnerable en la carretera
La moto ofrece libertad, agilidad y sensaciones únicas, pero también expone al conductor de una forma mucho más directa que cualquier otro vehículo. No hay carrocería, no hay airbags y no existe margen de error cuando algo falla. Cualquier defecto mecánico, por pequeño que parezca, puede convertirse en un factor decisivo en un accidente.
Los datos de 2025 lo reflejan con crudeza. De los 304 motoristas fallecidos, 72 perdieron la vida en autopistas y autovías, mientras que la mayoría, 232, murieron en vías interurbanas. Son carreteras secundarias donde abundan los cambios de rasante, curvas cerradas, cruces mal señalizados y firmes en peor estado. En ese contexto, una moto con neumáticos desgastados, frenos deficientes o suspensiones en mal estado multiplica el riesgo. David lo resume con claridad desde su experiencia profesional: “En una moto no hay margen para improvisar. Un fallo que en un coche puede quedarse en un susto, en una moto suele acabar en el suelo”.








