Mucho antes de que el extraordinario Veyron redefiniera lo que significaba la velocidad en un automóvil de producción, y poco después de que el EB 110 sorprendiera al mundo entero con su tecnología, Bugatti exploró un camino muy distinto pero no desconocido para ellos: una berlina de lujo con alma de superdeportivo. Ese experimento se llamó EB 112, un prototipo tan singular como adelantado a su tiempo, cuyo diseño corrió a cargo de Giorgetto Giugiaro en su etapa en Italdesign. Aunque nunca estuvo realmente destinado a la producción en serie, su mera existencia lo convirtió en un coche casi legendario. Y ahora, uno de los tres únicos ejemplares completados vuelve a estar disponible.
El EB 112 nació en una etapa crucial para Bugatti, cuando la marca intentaba renacer bajo la dirección de Romano Artioli. Tras adquirir los derechos de la compañía francesa en el año 1987, Artioli se propuso devolver a Bugatti al lugar que merecía, no solo con un superdeportivo como el EB 110, sino también con una berlina de lujo inspirada en los legendarios modelos de la marca de los años treinta. Para ello fundó Bugatti Automobili SpA en 1989 y levantó una futurista fábrica en Campogalliano, Italia, un complejo que hoy es casi un santuario para los aficionados.
Giugiaro se encargó de dar forma al EB 112 inspirándose en legendarios Bugatti

El primero de los prototipos del Bugatti EB 112 se presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1993 y causó un impacto inmediato por su diseño curvilíneo, su silueta de corte fastback y su reinterpretación moderna del lenguaje clásico de la marca, porque solo hay ver la luna trasera doble al más puro estilo del Type 57 SC Atlantic o las llantas inspiradas en las del Type 41 para darse cuenta de lo que hablamos.
Sin embargo, la historia de la marca francesa dio un giro inesperado: apenas un par de años después de que esta joya viera la luz, Bugatti quebró. Entre los activos que se liquidaron había tres unidades del EB 112 a medio hacer. Una de ellas era un prototipo funcional, mientras que también había dos prototipos de exhibición no operativos.
RM Sotheby’s subastará esta joya que podría alcanzar los dos millones

Fue entonces cuando apareció Gildo Pallanca Pastor, empresario y apasionado del automovilismo, que adquirió todo lo que quedaba de Bugatti, inlcuyendo los tres coches y encargó a su empresa, Monaco Racing Team, que los completara. Gracias a ese trabajo, los tres EB 112 se convirtieron en vehículos plenamente funcionales, homologados y listos para circular. Un milagro automovilístico que permitió que este modelo no quedara relegado a una simple nota a pie de página en la historia de Bugatti.
El ejemplar que ahora sale a subasta permaneció en manos de Pastor hasta su fallecimiento en 2015. Sigue matriculado en Mónaco y apenas ha recorrido 388 kilómetros desde que fuera ensamblado, una cifra que lo convierte prácticamente en un coche de museo. Serán los especialistas de RM Sotheby’s quienes se encargarán de ofrecerlo a finales de este mes de abril en su subasta de Mónaco, donde se estima que alcanzará entre 1,5 y 2,0 millones de euros. Como detalle adicional, esta maravilla de la ingeniería incluye un juego de maletas confeccionadas a medida y un paraguas personalizado en cuyo mango se encuentra la famosa escultura del elefante de Rembrandt Bugatti, un guiño exquisito a la herencia artística de la marca.
Una lujosa y deportiva berlina que tiene mucho en común con el Bugatti EB 110

Más allá de su exclusividad, el EB 112 es una pieza técnica fascinante. Nace desde el avanzado chasis monocasco de fibra de carbono utilizado por el EB 110 y que era fabricado por la casa francesa Aerospatiale, una solución extremadamente avanzada para su época. Pero en lugar de utilizar el motor 3.5 V12 con cuatro turbocompresores del EB 110, esta berlina esconde una variante de ese V12 cuya cilindrada crece hasta los 6.0 litros, además de que pierde sus cuatro turbocompresores. Sin olvidarnos de que fue colocada por detrás del eje delantero para centrar los pesos.
Según datos de aquellos entonces, se habla de que este Bugatti EB 112 era capaz de proporcionar 460 CV de potencia a 6.300 rpm y 590 Nm de par motor a partir de las 3.000 rpm. Cifras que eran enviadas a un sistema de tracción a las cuatro ruedas con un reparto 38:62 por medio de un cambio manual con 6 velocidades. Un detalle que a día de hoy resulta casi exótico en una berlina de lujo.
Prestaciones y lujo inalcanzables para el resto de los fabricantes a finales de los ’90

Las prestaciones eran impresionantes para un coche de su tamaño y de su planteamiento, ya que podía acelerar de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 300 km/h. A finales de los años noventa, ninguna otra berlina combinaba semejante nivel de lujo, potencia y tecnología. El Bugatti EB 112 era, en esencia, un superberlina adelantada a su tiempo, un concepto que décadas después otras marcas intentarían replicar.
El interior refleja la misma mezcla de sofisticación y deportividad. La mayor parte del habitáculo del Bugatti EB 112 está revestida en suave cuero negro de alta calidad, con detalles metálicos moleteados que aportan un toque artesanal. El diseño incluye una pequeña unidad de televisión integrada en los asientos posteriores, un elemento que hoy resulta casi retrofuturista y que demuestra hasta qué punto Bugatti quería posicionar este modelo como una berlina de lujo absoluta. Aunque su silueta pueda sugerir lo contrario, el EB 112 fue concebido como un cuatro plazas estricto, pensado para ofrecer confort sin renunciar a la esencia deportiva de la marca.
El vehículo que podría haber cambiado por completo el destino de Bugatti

El EB 112 es uno de esos coches que representan un “qué habría pasado si…”. Bugatti estuvo a punto de producir una berlina de cuatro puertas con motor V12 y chasis de fibra de carbono, algo que podría haber cambiado por completo la historia de esta ilustre compañía de automóviles. Pero su quiebra en 1995 truncó ese camino y convirtió al EB 112 en una rareza absoluta, una mezcla entre prototipo, experimento y pieza de colección que en unos días podría llegar a acabar en tu garaje.
Fotos: RM Sotheby’s





















































