El diésel, durante décadas sinónimo de eficiencia y ahorro para los conductores españoles, está viendo cómo su protagonismo en el mercado del automóvil se desmorona. Lo que hasta hace pocos años era la opción preferida para trayectos largos y consumidores conscientes del consumo de carburante ha perdido terreno de forma acelerada frente a alternativas más sostenibles y tecnológica mente avanzadas. Hoy en día, la cuota de mercado de los turismos diésel se ha desplomado hasta representar apenas un pequeño porcentaje de las matriculaciones, un reflejo del cambio profundo en las preferencias y en las políticas de movilidad.
Para 2026, la situación es aún más evidente: las ventas de nuevos coches diésel en España son residuales y el impacto de las nuevas regulaciones medioambientales y fiscales ha cambiado por completo el panorama para aquellos conductores que todavía contemplan esta tecnología. El diésel ya no solo está en retroceso por elección del mercado, sino que su futuro está marcado por normativas que dificultan su uso cotidiano y por un encarecimiento progresivo que amenaza con relegarlo a una opción casi testimonial en el parque automovilístico español.
4Alternativas que ganan terreno: eléctricos, híbridos y combustibles alternativos
Con la caída del diésel, los coches electrificados han experimentado un auge espectacular. En 2025, la suma de eléctricos puros e híbridos enchufables superó el 19 % de las matriculaciones, un crecimiento que contrasta con la dramática caída del gasóleo.
Estos vehículos no solo ofrecen beneficios en términos de emisiones y acceso a zonas urbanas restringidas, sino que además cuentan con incentivos fiscales y subvenciones que reducen su coste de compra y mantenimiento. A su vez, otras alternativas como el autogás (GLP) también han ganado atractivo, ofreciendo una etiqueta medioambiental más favorable y menor coste por litro en muchas zonas de España.








