Las zonas de obras son habituales en las carreteras españolas para reparar o mantener el asfalto en buen estado, y la Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto el foco en ellas en los últimos meses. ¿Lo sabías?
El último informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC) señala que el 52% de las carreteras españolas presentan firmes con deficiencias graves o muy graves. En total, unos 34.000 kilómetros necesitaban intervención urgente el verano pasado, que es de cuando data el informe en cuestión.
Así que ahora que el tiempo es mucho más estable y que ya parece que ha pasado la época de lluvias, es normal que empecemos a ver más tramos de obras en las carreteras españolas. Están señalizados con conos, maquinaria y normalmente también con marcas viales y señales con el fondo de color amarillo que reducen la velocidad máxima permitida por obras.
En teoría, debería ser de sentido común reducir la velocidad y extremar la precaución si una autovía pasa de tener dos carriles a uno solo y hay personal trabajando. Pero no siempre lo es, y por eso la DGT ha puesto el foco en vigilar los tramos de obras. La gente piensa que el límite es el de siempre, pero en cuanto entras en una obra, manda la señal. Y ahí empiezan los problemas«, explica Ernesto, técnico de mantenimiento.
La DGT vigila los tramos de obras con nuevos radares

Los hemos bautizado como ‘radares de obra’, pero básicamente son radares móviles que la DGT coloca de forma temporal en zonas donde se están realizando trabajos y donde deberíamos reducir la velocidad. Da igual si el límite máximo en ese tramo es de 120 km/h, porque con obras habrá señalización de color amarillo que nos obligue a circular a un máximo de 100, 80 e incluso 60 km/h.
«No hay un límite fijo, porque cada obra es diferente. Depende de cómo esté el carril, de si hay trabajadores cerca o de cómo esté organizada la zona», explica Ernesto. Para saberlo, basta con fijarnos en la señalización temporal, que es la que manda sobre cualquier límite previamente fijado en circunstancias normales.
La DGT, además, suele ubicar sus radares móviles en puntos en los que la señal está claramente visible, con el único fin de controlar que los conductores reduzcan de verdad la velocidad y proteger a los trabajadores, que son vulnerables en vías donde los coches circulan a velocidades altas.
Solo el 10% de los conductores respeta la velocidad en tramos de obras

La DGT llevó a cabo una campaña de vigilancia y control especial el verano pasado durante toda una semana, basándose en que en 2024 se produjeron 142 siniestros de tráfico relacionados con obras de mantenimiento y conservación de las carreteras.
Así que Tráfico puso en marcha una campaña en la que controlaron a más de 240.000 vehículos y que se saldó con 14.964 denuncias por diferentes motivos. La principal causa, que afecta al 86% de los conductores que recibieron una sanción, tuvo que ver con el exceso de velocidad en tramos de obras.
También detectaron un porcentaje más bajo de conductores que no respetaban la señalización temporal, realizaban adelantamientos peligrosos en estos tramos de obras o se relajaban y utilizaban el móvil al volante. Y la conclusión más evidente, según datos de la DGT, es que solo el 10% de los conductores respetan la reducción de velocidad por obras.
«Muchos conductores no ven el riesgo. Piensan que es solo un tramo más lento, pero no se paran a pensar que hay gente trabajando a pocos metros», explica Ernesto para cerrar.

