Tras los últimos datos publicados por la DGT, la seguridad infantil en carretera ha vuelto a situarse en el centro del debate. Y no es para menos: según los informes, uno de cada dos niños viaja con el sistema de retención infantil (SRI) mal instalado o utilizado de forma incorrecta. Un fallo que, en caso de accidente, puede marcar la diferencia entre salir ileso o sufrir graves consecuencias.
Este preocupante escenario cobra aún más relevancia en periodos de alta movilidad, como las vacaciones de Semana Santa, cuando millones de familias ponen rumbo a la carretera. A pesar de los avances en seguridad y tecnología, el factor humano sigue siendo determinante, y pequeños errores cotidianos pueden comprometer la protección de los más pequeños.
1La DGT alerta de una tendencia preocupante
Los datos no dejan lugar a dudas. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha detectado un incremento progresivo en los casos de menores que viajan sin sistema de retención infantil o con uno mal instalado. En 2024 se registraron 317; en 2025, la cifra ascendió a 385; y en 2026 ya se han contabilizado 458 casos. Una tendencia al alza que preocupa muy seriamente a las autoridades.
Al margen de la correspondiente sanción económica, que puede ser elevada, el verdadero problema es el riesgo real al que se exponen los niños. Un SRI mal colocado pierde gran parte de su eficacia, dejando al menor prácticamente desprotegido en caso de impacto. La DGT insiste: no basta con tener una silla homologada, es imprescindible utilizarla correctamente.

