Viajar por carretera en Semana Santa es casi una tradición en España. Millones de conductores aprovechan estos días para desconectar, visitar a la familia o hacer una escapada. Sin embargo, lo que debería ser un periodo de descanso también se ha convertido en una de las épocas con mayor riesgo de sanciones. Y no es una percepción: los propios conductores ya anticipan ese coste antes incluso de arrancar el coche.
Según un reciente estudio sobre hábitos de conducción, más de la mitad de los españoles calcula que gastará unos 100 euros en multas durante estas vacaciones. Una cifra que muchos ya asumen como un “peaje” más del viaje, al nivel del combustible o los peajes tradicionales. Todo ello en un contexto en el que la DGT registra más de 15 millones de desplazamientos en apenas diez días.
3Radares, drones y controles que generan tensión
La percepción de los conductores es clara: los controles de velocidad de la DGT son una de las principales fuentes de estrés en carretera. Los radares móviles encabezan la lista de preocupaciones, seguidos de nuevas tecnologías como drones o cámaras avanzadas.
La Dirección General de Tráfico ha reforzado su vigilancia en los últimos años, especialmente en periodos de alta movilidad como la Semana Santa. El objetivo es mejorar la seguridad vial, pero también ha incrementado la sensación de “estar vigilado” entre los conductores.
A esto se suma la percepción de que la normativa de la DGT es cada vez más compleja. Más de la mitad de los conductores considera que los límites de velocidad y la señalización son confusos o demasiado variables, lo que aumenta el riesgo de cometer infracciones sin darse cuenta.


