Muchos conductores han comprado un coche eléctrico porque la DGT prometió una gran cantidad de beneficios. Hicieron creer que seríamos dueños de la ciudad, que aparcaríamos gratis y que los carriles rápidos serían casi para este tipo de vehículos.
Ahora resulta que las reglas del juego han cambiado otra vez. Si tienes un coche con etiqueta 0 emisiones de la DGT, lo que antes eran alfombras rojas ahora empiezan a ser vallas y prohibiciones. El idilio con la movilidad eléctrica se está agrietando, y la sensación de muchos conductores es que les han vendido una moto que ahora no pueden aparcar donde querían.
1La DGT elimina privilegios para los coches eléctricos
Durante años, las administraciones nos han bombardeado con mensajes sobre las bondades de dar el salto al coche eléctrico. Que si menos contaminación, que si ayudas públicas, que si libertad total de movimiento. Y claro, mucha gente hizo el esfuerzo económico, que no es poco, de comprar un vehículo de este tipo. Sin embargo, el crecimiento de las ventas, que ha subido casi un 46% en febrero, está provocando que el sistema se colapse. Parece que cuando ya somos muchos con el mismo «juguete», deja de tener gracia para los que mandan.
Lo que está pasando es fácil de entender pero difícil de digerir. Como hay más coches eléctricos circulando, ya no caben todos en los sitios privilegiados que se habían reservado para ellos. Las ventajas que te dieron para convencerte de que soltaras el dinero ahora resultan molestas para la gestión del tráfico diario.
Si todavía crees que tu coche eléctrico es el pase VIP definitivo para entrar hasta el salón de tu casa, deberías escuchar lo que dice Pere Navarro, el director de la DGT. Sus palabras han sido un jarro de agua fría para miles de propietarios. Navarro ha dejado claro que al centro de las grandes ciudades no se debería ir ni en coche diésel, ni en gasolina, ni siquiera en eléctrico. Para el máximo responsable de la DGT, la solución es el transporte público, el taxi o los coches de transporte con conductor como Uber o Cabify.
Esto te da una pista muy clara de por dónde van a ir los tiros en el futuro cercano. El argumento que utilizan es que el problema de las ciudades no es solo el humo que sale por el tubo de escape, sino el espacio físico que ocupa el vehículo. Un coche eléctrico ocupa lo mismo que uno de gasolina de hace veinte años. Por tanto, si el problema es que no cabemos, tu flamante etiqueta azul de la DGT no te va a servir de mucho cuando decidan cerrar el grifo del acceso a los centros neurálgicos de las capitales.


