El panorama de la movilidad en España está cambiando a gran velocidad, y si pensabas que tener un coche con etiqueta CERO garantiza el acceso al centro de tu ciudad, la DGT ha cambiado el mensaje una vez más.
Ahora no se trata solo de si tu motor expulsa más o menos partículas nocivas por el tubo de escape. El debate ha pasado de la calidad del aire a un problema más difícil de solucionar con tecnología. Lo que ha dicho Pere Navarro afecta a todos los conductores, sin excepción.
Se acaba la tregua para los coches eléctricos en el centro

Hemos escuchado durante meses que la solución para seguir entrando al corazón de las grandes ciudades era comprarse un coche eléctrico. Las marcas y las normativas actuales te decían que, con una etiqueta CERO o ECO, tendrías las puertas abiertas de las ZBE.
Pues bien, el director de la DGT, Pere Navarro, ha dejado claro que esa ventaja podría tener los días contados. Según el máximo responsable de tráfico, el problema real de las ciudades hoy en día no son solo las emisiones, es que no cabemos todos.
Navarro ha señalado que el espacio es limitado y que no podemos seguir llenando las calles de vehículos privados, sin importar la energía que utilicen para moverse. Esto significa que, para la DGT, un coche eléctrico ocupa el mismo sitio que uno de gasolina antiguo y, por lo tanto, causa el mismo atasco. Es un jarro de agua fría para muchos usuarios que han hecho un esfuerzo económico importante para renovar su vehículo pensando que así evitarían las restricciones de circulación en el centro.
La idea que se está instalando en la DGT es que el centro de la ciudad debe ser un lugar exclusivo para peatones y transporte público. No importa si tu coche es el más limpio del mercado porque el objetivo final es que dejes de usarlo para esos trayectos cortos dentro de la urbe. Si pensabas que tu etiqueta era un pase VIP para siempre, parece que las autoridades están empezando a ver el coche privado, sea como sea, como un estorbo para la fluidez del tráfico urbano.
El espacio, nuevo enemigo para el conductor

Cuando piensas en los problemas de tu ciudad, lo primero que te viene a la mente es el humo o el ruido. Pero si te paras a analizar tu día a día, lo que desespera de verdad es no encontrar aparcamiento o estar atrapado en una fila interminable de vehículos.
Pere Navarro insiste en que las ciudades tienen un problema de espacio que no se arregla cambiando el tipo de combustible de los motores. El mensaje es directo: el coche privado consume demasiados metros cuadrados por cada persona que transporta.
Para el director de la DGT, ir solo en el coche es un lujo que la sociedad actual no se puede permitir de forma habitual. Afirma que ver miles de vehículos circulando con un solo ocupante es la causa principal de que las ciudades estén colapsadas. Por eso, el discurso ha pasado de proteger el medio ambiente a intentar liberar las calles. Si el espacio es el problema, la solución que proponen es muy distinta a la que hemos visto hasta ahora, ya que no se basa en mejorar los motores, sino en eliminar los coches de la ecuación diaria.
Esta visión de la movilidad urbana asegura que la ciudad no puede crecer más para acoger a tantos coches. Al final, las calles son las que son y si cada vez hay más gente viviendo en los alrededores, el sistema colapsa. La postura de Tráfico es que, si tienes prisa por llegar a una reunión en el centro, el coche particular no debería ser ni siquiera una opción que consideres. Te están empujando a que busques alternativas antes de salir de casa, porque el espacio público se va a priorizar para otros usos que no sean el paso de vehículos privados.
Las alternativas que propone la DGT para tus desplazamientos

Entonces, si no puedes usar tu coche, ¿cómo vas a llegar a tu destino? Pere Navarro dice que la prioridad debe ser el transporte público. Para la DGT, el autobús y el metro son las herramientas principales para mover grandes masas de personas de forma eficiente ocupando el mínimo espacio posible. Pero son conscientes de que no siempre el transporte público llega a todas partes o es lo suficientemente rápido para ciertas situaciones de urgencia.
Es aquí donde entra la propuesta que más ha sorprendido a los conductores. Navarro afirma que, si tienes prisa o necesitas un desplazamiento más directo al centro, lo que debes hacer es utilizar servicios de transporte con conductor, como los taxis, Uber o Cabify. La lógica detrás de esto es que estos vehículos están circulando constantemente y no necesitan una plaza de aparcamiento permanente en el centro, además de que pueden transportar a diferentes personas a lo largo del día.
Sin embargo, esta recomendación plantea un debate importante sobre el coste que esto supone para tu bolsillo. No todo el mundo puede permitirse pagar un trayecto en taxi o VTC cada vez que necesita entrar al centro por una urgencia o por trabajo. Además, estas plataformas también contribuyen a la ocupación del espacio de la que tanto se queja Tráfico. A pesar de esto, la directriz es clara: el coche particular debe salir de la zona central y dejar paso a servicios que, según la visión oficial, son más sostenibles para la organización del tráfico en la ciudad.
Aunque la teoría de la DGT suena muy bien sobre el papel, la realidad es muy distinta. En los últimos años, el precio de la vivienda ha expulsado a miles de familias fuera de los núcleos urbanos. Vivir en el centro de ciudades como Madrid, Barcelona o incluso capitales de provincia más pequeñas es un privilegio que pocos pueden pagar. Esto te obliga a vivir en la periferia o en pueblos cercanos, lo que te convierte en dependiente del coche para casi todo.
Para una persona que vive a veinte o treinta kilómetros de su puesto de trabajo, el coche no es un lujo, es una herramienta de supervivencia. Muchas veces, las conexiones de transporte público entre las zonas residenciales de la periferia y el centro son deficientes, lentas o inexistentes. Pedirle a alguien que invierta tres horas de su día en enlazar autobuses y trenes no parece una solución realista. Además, el coste de los servicios de transporte con conductor desde esas distancias sería prohibitivo para cualquier economía familiar media.
La DGT parece ignorar que mucha gente no entra al centro por placer, sino por necesidad. Ya sea para acudir a una consulta médica especializada, realizar gestiones administrativas que no se pueden hacer de forma digital o simplemente para trabajar, el acceso al centro es vital. Sin un plan que mejore de verdad la frecuencia y la cobertura del transporte público en las zonas alejadas, prohibir o desincentivar el uso del coche privado puede generar un problema de aislamiento para una gran parte de la población que no tiene otra alternativa de movilidad.








