Seguro que alguna vez has ido por la autovía y, de repente, un camión empieza a adelantar a otro camión, aunque a duras penas puede rebasarlo. En ese momento llegan los frenazos innecesarios y una paciencia que se agota. Ahora la DGT se ha propuesto acabar con esta situación, aunque como siempre que Pere Navarro mueve ficha, la polémica está servida y las dudas entre los profesionales del transporte no han tardado en aparecer.
La nueva norma no es una sugerencia, sino una herramienta que otorga a la DGT el poder de vetar los adelantamientos a vehículos pesados cuando lo considere oportuno. Pero claro, esto tiene muchas lecturas y no todas son positivas para todo el mundo.
3La seguridad vial como excusa o como realidad necesaria
La DGT siempre justifica estos movimientos bajo el paraguas de la seguridad. Es cierto que un accidente donde se ve involucrado un camión suele tener consecuencias mucho más graves que uno entre turismos, debido a la enorme energía cinética que manejan estas masas tan pesadas. Al mantener a los camiones en su carril, se minimizan los cambios de trayectoria y las situaciones de incertidumbre. Sin embargo, muchos críticos con la gestión de Pere Navarro consideran que estas medidas son a veces parches para no afrontar problemas más profundos, como el estado de conservación de algunas carreteras o la falta de carriles adicionales en tramos de gran pendiente.
Es curioso observar cómo la normativa también contempla la posibilidad de prohibir la circulación de estos vehículos en determinados momentos, no solo el adelantamiento. Esto es algo que ya se venía haciendo en fechas muy señaladas, pero ahora parece que la mano dura se va a extender con más frecuencia. Para el conductor de a pie, esto se traduce en una carretera más vacía y segura, pero debemos ser conscientes de que todo lo que compramos en el súper o pedimos por internet llega precisamente en esos camiones. Si les dificultan demasiado su trabajo, al final el impacto puede acabar llegando a nuestros bolsillos en forma de retrasos o costes más elevados.
No pienses que este es el único cambio que la DGT tiene bajo la manga. 2026 está marcado en rojo en el calendario de Pere Navarro. Esta prohibición de adelantar para camiones es solo una pieza de un puzle mucho más grande que busca transformar cómo nos movemos por las vías de alta capacidad. Ya hemos visto cambios en el uso de los carriles VAO para coches eléctricos y etiquetas ambientales, y parece que la tendencia es clara: segregar el tráfico según el tipo de vehículo y su eficiencia o peso.
Como conductor, toca adaptarse a una realidad donde las normas ya no son fijas para todo el año, sino que cambian según el calendario y las necesidades de la vía. Es una conducción más vigilada y más reglamentada. Aunque la intención de reducir los atascos es algo que todos compartimos, queda por ver si estas medidas funcionan de verdad o si solo trasladan el problema de un sitio a otro.








