La llegada de las balizas V-16 conectadas a la DGT ha cambiado las reglas del juego para siempre. Ya no basta con que una luz brille con fuerza para que otros conductores te vean en la oscuridad. Ahora, estos dispositivos deben estar conectados permanentemente a la plataforma DGT 3.0 para enviar tu ubicación exacta en tiempo real a la nube
Esto significa que la baliza no es solo una lámpara, sino un pequeño ordenador que emite ondas de radio y que cuenta con componentes internos muy potentes. Y es precisamente esta tecnología de última generación lo que ha hecho saltar todas las alarmas en el sector sanitario español.
3Posibles soluciones que la DGT debería estar estudiando ya
Este problema ha puesto en una situación comprometida a la DGT. Por un lado, la ley obliga a todos los conductores a llevar este sistema conectado a partir de este año para mejorar la seguridad. Por otro lado, no se puede ignorar que hay miles de personas con dolencias cardíacas que se sienten inseguras usando esta tecnología. Es muy probable que en los próximos meses veamos cambios en la forma en que se fabrican estos dispositivos para evitar estas interferencias tan molestas y peligrosas.
Los fabricantes ya estarían trabajando en mejorar el blindaje de las balizas. Esto significa poner capas de materiales especiales que impidan que las ondas de radio salgan hacia abajo, dirigiendo toda la energía hacia donde están las antenas. También se está estudiando el uso de sistemas de sujeción que no dependan solo de imanes tan potentes o que tengan un aislamiento magnético más eficiente. Mientras estas mejoras llegan al mercado, la precaución y el conocimiento de los riesgos son tus mejores herramientas para circular seguro.
El objetivo de la DGT no es dejar de usar la baliza y reconocer que todo se ha hecho sin pensar en las consecuencias, sino aprender a convivir con su tecnología de una forma que respete la salud. Aunque esta no deja de ser una nueva polémica en torno a un dispositivo que casi todo el mundo rechaza.








