La llegada de las balizas V-16 conectadas a la DGT ha cambiado las reglas del juego para siempre. Ya no basta con que una luz brille con fuerza para que otros conductores te vean en la oscuridad. Ahora, estos dispositivos deben estar conectados permanentemente a la plataforma DGT 3.0 para enviar tu ubicación exacta en tiempo real a la nube
Esto significa que la baliza no es solo una lámpara, sino un pequeño ordenador que emite ondas de radio y que cuenta con componentes internos muy potentes. Y es precisamente esta tecnología de última generación lo que ha hecho saltar todas las alarmas en el sector sanitario español.
1La alerta médica que ha sorprendido a los conductores
El problema ha salido a la luz gracias a una pregunta que realizó una conductora a Ana Blanco, subdirectora de la DGT. Después de revisar las instrucciones, se indica que este dispositivo no se puede utilizar si alguien tiene un marcapasos, porque puede alterar el ciclo debido a su magnetismo.
Varios expertos en salud cardíaca lo corroboran. Cuando el marcapasos nota que algo no va bien, envía un pequeño impulso eléctrico para mantenerte con vida. El conflicto surge porque la baliza V-16 emite señales electromagnéticas que el marcapasos puede confundir con señales biológicas del propio cuerpo.
Cuando vas conduciendo y todo va bien, no hay problema. Pero en el momento en que coges la baliza con la mano para encenderla, el dispositivo se sitúa a muy pocos centímetros de tu pecho. Es en esa distancia corta donde el riesgo se vuelve real. Los médicos advierten que la interferencia es lo suficientemente fuerte como para que el marcapasos cambie su forma de trabajar de manera repentina. Esto no significa que el aparato se rompa para siempre, pero sí que deja de funcionar de la forma óptima para la que fue programado por tu doctor. En la mayoría de los casos, esto significa que tu corazón empezará a latir a un ritmo constante de sesenta pulsaciones por minuto, sin importar si estás sentado, caminando o si estás muy nervioso por haber tenido un accidente.
Para una persona que está tranquila en su casa, sesenta pulsaciones pueden ser suficientes. Sin embargo, estar parado en el arcén de una autopista con coches pasando a gran velocidad a tu lado es una situación de mucho estrés. En ese momento, tu cuerpo necesita que el corazón bombee más sangre y vaya más rápido. Si el marcapasos se queda bloqueado en ese ritmo bajo por culpa de la baliza, puedes empezar a sentir que te falta el aire, notar un cansancio extremo o incluso sufrir un desmayo repentino. Perder el conocimiento mientras esperas a la grúa es una de las situaciones más peligrosas que puedes vivir en la carretera.








