¿Te imaginas ir conduciendo tranquilamente y, de repente, encontrarte con una multa de la DGT? El motivo no es haber superado el límite de velocidad, ni cruzar en rojo, ni haberte saltado un stop. La razón puede estar delante de ti, literalmente.
Muchos conductores piensan que un pequeño desperfecto en el parabrisas es solo un problema estético, pero la realidad es que te expones a una sanción importante.
3Cómo evitar que se rompa el cristal de tu coche
Aunque a veces es inevitable que salte una piedra, hay formas de reducir el riesgo de acabar con una grieta. Lo más importante es la distancia de seguridad. Si vas muy pegado al coche o al camión que tienes delante, tienes muchas más posibilidades de que cualquier cosa que desprendan las ruedas golpee el cristal con fuerza. Cuanto más lejos estés, más tiempo tendrá ese objeto para perder velocidad o caer al suelo antes de llegar.
Ten especial cuidado en las carreteras que están en obras o en zonas donde hay mucha gravilla suelta. En esos lugares, intenta circular más despacio. Al ir a menos velocidad, si algo golpea el cristal lo hará con menos energía y será menos probable que llegue a romperlo. También es recomendable evitar aparcar el coche en lugares donde le dé el sol directo durante muchas horas si ya tienes un pequeño impacto, ya que el calor extremo es el mejor amigo de las grietas para que se extiendan.
Mantener las escobillas del limpiaparabrisas en buen estado también ayuda. Si están viejas o tienen arena, pueden rayar el cristal. Esas rayas, aunque parecen inofensivas, debilitan la superficie y hacen que sea más fácil que un pequeño golpe acabe en rotura.
Si cuidas estos detalles y revisas tu coche de vez en cuando, conducirás mucho más tranquilo y no tendrás que preocuparte por esos 200 euros de multa.








