¿Te imaginas ir conduciendo tranquilamente y, de repente, encontrarte con una multa de la DGT? El motivo no es haber superado el límite de velocidad, ni cruzar en rojo, ni haberte saltado un stop. La razón puede estar delante de ti, literalmente.
Muchos conductores piensan que un pequeño desperfecto en el parabrisas es solo un problema estético, pero la realidad es que te expones a una sanción importante.
2El peligro para la seguridad de una luna agrietada
Más allá del dinero que te pueda costar la multa, tienes que entender que el parabrisas no es solo un trozo de vidrio para que no te pegue el aire en la cara. Es una pieza fundamental de la estructura de tu coche. De hecho, aporta buena parte de la resistencia del techo en caso de que el coche vuelque. Si el cristal ya tiene una fisura, esa resistencia se pierde y el riesgo de que el techo se aplaste es mucho mayor.
Por otro lado, el parabrisas sirve como apoyo para que el airbag del acompañante funcione. Cuando el airbag salta, se apoya en el cristal para inflarse hacia el pasajero. Si el cristal está débil por una grieta, podría romperse con la fuerza de la explosión del airbag y este no protegería a la persona como debería.
Además, una grieta distorsiona la luz. Por la noche, los faros de otros coches pueden crear destellos extraños al chocar con la rotura, cegándote por unos segundos. También dificulta que calcules bien las distancias o que veas a un peatón que cruza de repente. En días de lluvia o con niebla, el problema se multiplica porque el limpiaparabrisas no barre bien sobre la zona dañada y la visibilidad se vuelve casi nula.
Si te has dado cuenta de que tienes un impacto, no esperes a que se haga más grande. En muchas ocasiones se puede hacer una reparación rápida, pero para que esto sea posible tienen que cumplirse unas reglas muy concretas.
Con los cambios de temperatura, como poner la calefacción a tope en invierno o el aire acondicionado en verano, el cristal se expande y se contrae. Esto hace que una pequeña muesca se convierta en una raja que cruza todo el cristal en cuestión de segundos. Si esperas demasiado, lo que era un arreglo de treinta minutos se convertirá en tener que dejar el coche en el taller para cambiar toda la luna.
Otro punto que debes tener muy en cuenta es la ITV. Si vas a pasar la inspección técnica y tienes una grieta en el parabrisas, lo más probable es que te den un resultado desfavorable. Los inspectores revisan con cuidado el estado de los cristales. Si ven que el daño está en la zona de visión o que afecta a la resistencia, no te dejarán pasar la prueba. Tendrás que ir al taller, arreglarlo y volver otro día para que comprueben que ya está bien.








