Después de conducir durante años todos los días, a menudo bajamos la guardia y adquirimos vicios que pueden salirnos muy caros. La DGT está siempre pendiente de comportamientos que, aunque te parezcan normales o insignificantes, conllevan sanciones económicas muy severas.
Si eres de los que piensa que por mirar un segundo el móvil o por ir un poco más rápido de la cuenta no pasa nada, sigue leyendo. Algunas costumbres muy extendidas te pueden acabar fastidiando el día.
1Distracciones comunes y falsa sensación de seguridad
Cuando vas por tu camino habitual para ir al trabajo o para llevar a los niños al colegio, es muy fácil entrar en modo automático. Conoces cada curva, cada semáforo y cada señal, y eso te hace sentir una seguridad que a veces no es real. Es en esos trayectos conocidos donde más bajamos la atención y donde surgen las imprudencias que la DGT vigila. No importa cuántas veces hayas recorrido una carretera, porque el entorno cambia cada segundo y cualquier imprevisto requiere que estés al cien por cien.
Las autoridades de tráfico han detectado que la fatiga acumulada y el estrés laboral influyen en cómo llevas el coche. Si estás pensando en tus tareas pendientes o en los problemas del día a día mientras conduces, tu capacidad de reacción disminuye. Por eso, la principal recomendación es que te tomes la conducción como una actividad única que implica todos tus sentidos. Ignorar esta realidad te expone a multas que pueden vaciar tu bolsillo.








