La convivencia entre coches y bicicletas lleva años siendo un tema delicado. Basta con salir a una vía secundaria para comprobar la tensión: adelantamientos ajustados, grupos de ciclistas ocupando parte del carril, conductores que no siempre respetan la distancia mínima… Ante esta situación, la DGT ha decidido intervenir con un contundente mensaje que no deja lugar a dudas.
Tráfico busca ordenar el uso de la carretera con una premisa clara: mejorar la seguridad de todos los usuarios. Y para ello ha puesto el foco en los ciclistas, proponiendo medidas que pasan por que circulen por el arcén o, en algunos casos, directamente fuera de la calzada principal. Una decisión que ya está generando debate y que promete cambiar la forma en que entendemos la movilidad.
4Una medida que genera debate
Como era de esperar, la propuesta no ha estado exenta de polémica. Algunos colectivos ciclistas consideran que esta estrategia puede ser un paso atrás, ya que limita su presencia en la calzada y refuerza la idea de que son un estorbo para el tráfico. Además, temen que no todas las carreteras reciban las mejoras prometidas.
En cambio, muchos conductores ven con buenos ojos la iniciativa. Argumentan que separar los flujos de tráfico es la mejor manera de evitar accidentes y mejorar la circulación. Sea como sea, la DGT se enfrenta al reto de equilibrar ambas posturas sin perjudicar a ninguno de los colectivos.


