La convivencia entre coches y bicicletas lleva años siendo un tema delicado. Basta con salir a una vía secundaria para comprobar la tensión: adelantamientos ajustados, grupos de ciclistas ocupando parte del carril, conductores que no siempre respetan la distancia mínima… Ante esta situación, la DGT ha decidido intervenir con un contundente mensaje que no deja lugar a dudas.
Tráfico busca ordenar el uso de la carretera con una premisa clara: mejorar la seguridad de todos los usuarios. Y para ello ha puesto el foco en los ciclistas, proponiendo medidas que pasan por que circulen por el arcén o, en algunos casos, directamente fuera de la calzada principal. Una decisión que ya está generando debate y que promete cambiar la forma en que entendemos la movilidad.
3Infraestructura: la clave del cambio
La solución pasa por la infraestructura. La Dirección General de Carreteras ha planteado una estrategia que va un paso más allá: transformar determinadas vías para crear carriles bici independientes. Esta medida permitiría separar físicamente a ciclistas y coches, reduciendo prácticamente a cero el riesgo de colisión directa.
El plan contempla actuar especialmente en carreteras con más de un carril por sentido, donde sea viable eliminar el arcén y destinar ese espacio a un carril exclusivo para bicicletas. Eso sí, cada caso se estudiará de forma individual para garantizar que la modificación no compromete la seguridad del resto de usuarios.


