La convivencia entre coches y bicicletas lleva años siendo un tema delicado. Basta con salir a una vía secundaria para comprobar la tensión: adelantamientos ajustados, grupos de ciclistas ocupando parte del carril, conductores que no siempre respetan la distancia mínima… Ante esta situación, la DGT ha decidido intervenir con un contundente mensaje que no deja lugar a dudas.
Tráfico busca ordenar el uso de la carretera con una premisa clara: mejorar la seguridad de todos los usuarios. Y para ello ha puesto el foco en los ciclistas, proponiendo medidas que pasan por que circulen por el arcén o, en algunos casos, directamente fuera de la calzada principal. Una decisión que ya está generando debate y que promete cambiar la forma en que entendemos la movilidad.
2El arcén como solución inmediata
La postura de la DGT es clara: siempre que exista arcén practicable, los ciclistas deben utilizarlo. La norma no es nueva, pero ahora se busca reforzar su cumplimiento con campañas informativas y mayor vigilancia. ¿El objetivo? Liberar el carril principal y reducir los conflictos directos con los vehículos a motor.
Sin embargo, no todas las carreteras cuentan con arcenes adecuados. En muchas vías secundarias, son estrechos, están en mal estado o simplemente no existen. Y ahí es donde surge el principal problema: obligar a los ciclistas a circular por el arcén puede mejorar la fluidez del tráfico, pero también plantea dudas sobre su seguridad.


