Las carreteras de España han dado un salto al futuro, y la DGT ha decidido apoyarse en la última tecnología para vigilar lo que haces dentro del coche. Ya no basta con levantar el pie del acelerador cuando ves un radar. Ahora el peligro para tu bolsillo y los puntos está en los pequeños detalles que ocurren dentro del habitáculo.
A partir de ahora, nos tenemos que acostumbrar a la idea de que en nuestras carreteras hay un “ojo” que está analizando cada uno de tus movimientos. Se trata de un despliegue sin precedentes de cámaras equipadas con Inteligencia Artificial, que han dejado de ser un proyecto de prueba para convertirse en una herramienta de vigilancia masiva.
1Así es el “Gran Hermano” de la DGT
Mucha gente piensa que estas cámaras son como los radares convencionales de la DGT, que se limitan a hacer una foto si pasas demasiado rápido. Pero la realidad es mucho más compleja. Estas nuevas cámaras no miden la velocidad de tu coche, sino que analizan imágenes en alta resolución en tiempo real. Este sistema utiliza un software de procesamiento de imagen entrenado durante mucho tiempo para saber qué debe buscar cuando un coche pasa por delante.
Las cámaras se colocan en lugares donde no siempre es fácil verlas. Puedes encontrarlas en los grandes pórticos informativos que cruzan las autopistas, en postes en los laterales de las carreteras secundarias e incluso en furgonetas que parecen vehículos normales pero que esconden esta tecnología en su interior. La cámara lanza ráfagas de fotografías a través de tu parabrisas delantero. En ese momento, la Inteligencia Artificial entra en acción y busca patrones muy concretos. Busca la forma de una mano sosteniendo un objeto rectangular cerca de la cara o la línea diagonal negra que cruza tu pecho.
Lo más curioso de este sistema es que no necesita que un agente esté mirando la pantalla todo el tiempo. La propia máquina es la que decide si estás cometiendo una infracción. Si el software detecta que no llevas el cinturón o que tienes el móvil en la mano, separa esa imagen y la envía a los Centros de Tratamiento de Denuncias Automatizadas. Una vez allí, una persona real revisa la foto para confirmar que la máquina no se ha equivocado. Esto se hace para evitar los famosos falsos positivos, aunque la tasa de error es ya muy baja.


