El invierno no perdona y, cuando las temperaturas caen en picado, subirse al coche a primera hora de la mañana puede convertirse en una experiencia poco agradable. La DGT lo sabe. Volante helado, asientos fríos y un habitáculo que tarda varios minutos en alcanzar una temperatura confortable forman parte del día a día de muchos conductores durante los meses más fríos del año. En ese contexto, no es raro que se busquen soluciones rápidas para entrar en calor cuanto antes.
Sin embargo, no todos los métodos son eficaces ni recomendables. De hecho, la Dirección General de Tráfico, la DGT, recuerda cada invierno que algunos hábitos muy extendidos no solo no funcionan, sino que pueden ser contraproducentes para la seguridad y para el propio vehículo. Frente a ellos, existe un truco sencillo, eficaz y avalado por la experiencia que permite calentar el habitáculo mucho más rápido de lo que imaginas.
4Cómo usar correctamente la recirculación
El momento es clave. Nada más arrancar el coche, conviene dejar la recirculación desactivada y ajustar la calefacción a una potencia media. Cuando el aire empieza a salir templado, es entonces cuando se recomienda activar la recirculación. A partir de ese instante, el calentamiento del habitáculo se acelera de forma muy perceptible.
Eso sí, hay que decir que la DGT también advierte de que no es recomendable mantener la recirculación activada durante todo el trayecto. Una vez que el interior ya está caliente, conviene volver al modo de entrada de aire exterior para evitar que se empañen los cristales y para mantener una correcta renovación del aire dentro del coche.
El frío en el coche no es solo una cuestión de comodidad, también afecta a la concentración y a la seguridad al volante. Conocer cómo funciona realmente la calefacción y aplicar trucos sencillos como el uso correcto de la recirculación del aire puede marcar una gran diferencia en los días más duros del invierno.








