El invierno no perdona y, cuando las temperaturas caen en picado, subirse al coche a primera hora de la mañana puede convertirse en una experiencia poco agradable. La DGT lo sabe. Volante helado, asientos fríos y un habitáculo que tarda varios minutos en alcanzar una temperatura confortable forman parte del día a día de muchos conductores durante los meses más fríos del año. En ese contexto, no es raro que se busquen soluciones rápidas para entrar en calor cuanto antes.
Sin embargo, no todos los métodos son eficaces ni recomendables. De hecho, la Dirección General de Tráfico, la DGT, recuerda cada invierno que algunos hábitos muy extendidos no solo no funcionan, sino que pueden ser contraproducentes para la seguridad y para el propio vehículo. Frente a ellos, existe un truco sencillo, eficaz y avalado por la experiencia que permite calentar el habitáculo mucho más rápido de lo que imaginas.
1Por qué el coche tarda tanto en calentarse en invierno
Para entender por qué cuesta tanto calentar el interior del coche, primero hay que saber cómo funciona la calefacción. En la mayoría de los vehículos, el sistema aprovecha el calor generado por el motor una vez que este alcanza su temperatura óptima de funcionamiento. Eso significa que, nada más arrancar, el aire que sale por las rejillas todavía está frío o apenas templado.
En invierno, este proceso se alarga todavía más. El motor necesita más tiempo para calentarse, especialmente si el coche ha pasado la noche en la calle o en una zona con heladas. A esto se suma que muchos conductores cometen el error de arrancar y salir inmediatamente, sin permitir que el sistema empiece a generar calor de forma eficiente, lo que retrasa aún más la sensación de confort en el habitáculo.








