Fran (47), gerente de taller: «Antes de un viaje, no te olvides de revisar estas cosas»

Antes de cargar las maletas, hay que asegurarse de que el coche está listo para el esfuerzo del viaje.

Faltan pocas semanas para que miles de conductores salgan de viaje, porque las vacaciones de Semana Santa están a la vuelta de la esquina. Esta fecha da el pistoletazo de salida para los desplazamientos largos, pero hay un detalle que muchos conductores pasan por alto.

Fran tiene muy claro que la prevención es la mejor herramienta para un viaje seguro. Un coche que parece funcionar bien en ciudad puede dar la sorpresa cuando le exigimos un esfuerzo extra en carretera. Por eso, antes de arrancar, dedica unos minutos a leer estos consejos que te permitirán viajar con total tranquilidad y seguridad.

Elementos de seguridad que hay que comprobar antes de salir de viaje

primer plano freno coche
Fuente propia

Cuando hablamos de seguridad en un viaje largo, lo primero que nos viene a la cabeza son los neumáticos. Son el único punto de unión entre tu coche y el asfalto, por lo que su estado determina cómo va a responder el vehículo ante un imprevisto. No basta con mirar si tienen aire, debes fijarte bien en el dibujo de la goma. Además de la profundidad, comprueba la presión siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.

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Otro componente que suele pasar desapercibido pero que es vital para el control del coche son los amortiguadores. Su función no es solo que el viaje sea cómodo y no sientas los baches, sino mantener las ruedas pegadas al suelo en las curvas. Unos amortiguadores en mal estado hacen que el coche balancee demasiado y pierda estabilidad.Si notas que tu coche rebota mucho al pasar por un resalto o que se inclina en exceso al girar, es muy probable que necesites una revisión profesional.

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los frenos. Es fundamental que el líquido de frenos esté en sus niveles óptimos. Si notas el pedal blando o que el coche tarda más de la cuenta en detenerse, es una señal de alerta. Las pastillas de freno también tienen un papel protagonista. Si las apuras demasiado, puedes acabar dañando los discos, lo que encarecería muchísimo la factura del taller. Unas pastillas nuevas no solo te dan seguridad, sino que protegen el resto del sistema de frenado.

Revisar estos elementos antes de salir es una inversión mínima comparada con el susto que puede darte un fallo en plena autopista.

Niveles de líquidos y mantenimiento para evitar averías

liquido de frenos
Fuente: iStock

Pasamos ahora al corazón del coche: el motor. Para que todo funcione como un reloj, el aceite es esencial. Un nivel bajo o un aceite muy sucio puede provocar una avería gorda. Cambiar el aceite y el filtro es una operación sencilla que te puede ahorrar hasta ocho mil euros, que es lo que suele costar poner un motor nuevo si el tuyo se rompe por falta de lubricación. Antes de salir, saca la varilla y comprueba que el nivel está entre las marcas. Si ves que el aceite está muy negro o espeso, quizá sea el momento de pasar por el taller para renovarlo.

El líquido refrigerante es otro de esos olvidados que cobran una importancia vital cuando salimos de viaje. Una rotura por sobrecalentamiento es de las más caras de reparar. Por unos pocos euros puedes cambiar el líquido y asegurarte de que el sistema de refrigeración está libre de fugas. Es un paso muy sencillo que cualquiera puede hacer mirando el vaso de expansión en el vano del motor, siempre con el coche en frío para evitar quemaduras.

No podemos dejar de lado la batería, que es la causa número uno de las llamadas a la grúa durante los viajes de puente o vacaciones. Las baterías suelen durar unos cinco años, y lo malo es que suelen fallar sin avisar. Si notas que al arrancar el motor gira con pereza o las luces del cuadro pierden intensidad, es el momento de plantearte poner una nueva. Quedarse tirado a mitad de camino por culpa de la batería es una situación muy frustrante que se puede evitar con una comprobación rápida de su estado de carga.

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Visibilidad y funcionamiento de los sistemas eléctricos

limpiaparabrisas
Fuente propia/IA

Cuando circulamos por carretera, ver bien y ser vistos es una regla de oro. Revisa todas las luces, desde las de cruce hasta las de freno de freno. Ir de viaje con una luz fundida no solo te puede suponer una sanción por parte de la guardia civil, sino que aumenta el riesgo de que otro conductor no te vea a tiempo o no entienda tus maniobras. En condiciones de lluvia, niebla o al conducir de noche, tener un sistema de iluminación impecable es tu mejor escudo contra los accidentes. Es una revisión que apenas te llevará dos minutos y que aporta muchísima tranquilidad al volante.

En estrecha relación con la visibilidad están las escobillas del limpiaparabrisas y el líquido. Parece una tontería, pero si se te ensucia el cristal y no tienes líquido para limpiarlo, la visibilidad se reduce en segundos. Asegúrate de usar un producto adecuado que contenga anticongelante si vas a viajar a zonas de montaña, para evitar que el chorro se bloquee por el hielo.

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Un coche es un conjunto de piezas que deben trabajar en armonía. Hacer estas revisiones tú mismo o acudir a un profesional antes de un viaje te permite detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en grandes facturas. La idea es que disfrutes del camino y de tu destino sin tener que preocuparte por ruidos extraños o luces de emergencia en el salpicadero.