La escalada del conflicto en Oriente Medio empieza a afectar al bolsillo de los españoles. Si tienes coche, habrás notado que en los últimos días no ha parado de subir el precio de la gasolina y del diésel, y el motivo está en el cierre del estrecho de Ormuz.
Es un paso de unos 33 kilómetros por el que transita una quinta parte de todo el petróleo y gas licuado del mundo. La Guardia Revolucionaria de Irán ya ha confirmado que «si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la marina regular incendiarán esos barcos». Así que ahora mismo hay un bloqueo en el estrecho que ya se nota en los principales mercados financieros.
De momento, la subida más evidente es en el precio de la gasolina y del diésel, aunque no tardará en llegar al precio de los alimentos, por ejemplo. Ahora bien, hay muchos factores que influyen en el precio de la gasolina, como el coste de la materia prima, los gastos de transporte y de comercialización, y una parte importante de impuestos. Vamos a verlo desglosado para entenderlo mejor.
3Distribución, transporte y márgenes de la gasolina y el diésel
Entre el petróleo y el precio final hay otro paso intermedio que es menos visible, como es llevar el combustible hasta el surtidor. Es decir, los costes logísticos, de almacenamiento, transporte y comercialización.
Una vez refinado el crudo, el combustible se mueve a través de infraestructuras logísticas hasta los operadores que lo distribuyen a las estaciones de servicio. El proceso incluye transporte, gestión de instalaciones, mantenimiento y el funcionamiento de las propias gasolineras.
De acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), estos costes suponen alrededor del 15% del precio final del combustible, entre 0,10 y 0,15 euros por litro. Es el bloque más pequeño si desglosamos el precio, pero a la larga todo suma en lo que pagas cada vez que pasas por una estación de servicio.

