La escalada del conflicto en Oriente Medio empieza a afectar al bolsillo de los españoles. Si tienes coche, habrás notado que en los últimos días no ha parado de subir el precio de la gasolina y del diésel, y el motivo está en el cierre del estrecho de Ormuz.
Es un paso de unos 33 kilómetros por el que transita una quinta parte de todo el petróleo y gas licuado del mundo. La Guardia Revolucionaria de Irán ya ha confirmado que «si alguien intenta pasar, los héroes de la Guardia Revolucionaria y la marina regular incendiarán esos barcos». Así que ahora mismo hay un bloqueo en el estrecho que ya se nota en los principales mercados financieros.
De momento, la subida más evidente es en el precio de la gasolina y del diésel, aunque no tardará en llegar al precio de los alimentos, por ejemplo. Ahora bien, hay muchos factores que influyen en el precio de la gasolina, como el coste de la materia prima, los gastos de transporte y de comercialización, y una parte importante de impuestos. Vamos a verlo desglosado para entenderlo mejor.
2Los impuestos son el gran bloque del precio del combustible
El segundo gran componente que influye en el precio de la gasolina en España es la fiscalidad: el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) y el IVA.
El primero es un tributo específico que se aplica directamente a los combustibles. En el caso de la gasolina 95, ronda los 0,4727 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en unos 0,379 euros por litro. Parte de la cifra corresponde al tramo estatal y otra al tramo especial, que se aplica de manera uniforme en todo el país.
A este impuesto, le tenemos que sumar el IVA, que en España es del 21%. En el caso de los carburantes, no hay un tipo reducido como sí ocurre con otros bienes de consumo. Además, hay un detalle a tener en cuenta, y es que el IVA se aplica cuando el precio ya incluye el Impuesto Especial de Hidrocarburos.
Si sumamos los dos tributos, los impuestos pueden llegar a representar cerca de la mitad del precio que paga el conductor por litro de gasolina o diésel.

