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jueves, 5 febrero 2026

Mario (39), mecánico: «Por eso deberías llevar el depósito lleno en invierno»

La condiciones climáticas adversas ponen a prueba a coches y conductores por igual. Estar preparado en invierno es fundamental.

Con la economía en una situación tan delicada para muchos, es normal tratar de ahorrar en muchas cosas, y llenar el depósito se ha convertido en un lujo para algunos conductores. Hay quien se limita a llevarlo a la mitad, o incluso por debajo, tratando de ahorrar unos céntimos al repostar.

Pero cuando el frío aprieta y las temperaturas bajan, además de buscar el abrigo más gordo del armario hay que prestar atención al coche. Y uno de los más importantes es cómo llevamos el depósito. Según nos cuenta Mario, mecánico experto, una de las averías más tontas y evitables que ve cada invierno con la costumbre de apurar la reserva cuando el termómetro cae en picado.

El peligro que se esconde dentro de tu depósito de combustible

depósito de combustible
fuente: propia

El tanque de combustible no es una cámara de vacío perfecta. Siempre hay una parte de aire en su interior, sobre todo si tienes la costumbre de circular con menos de la mitad de la carga. Ese aire contiene humedad y gases que emanan del propio combustible. El problema surge cuando llega el frío extremo, especialmente en zonas de interior o de montaña donde las heladas son constantes.

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Cuando las temperaturas son muy bajas, ese aire atrapado dentro del depósito puede dar pie a un fenómeno muy dañino: la condensación. Al enfriarse las paredes del tanque, la humedad del aire se transforma en pequeñas gotas de agua o incluso en escarcha y hielo en la cara interna del depósito. Si mantienes el depósito lleno, apenas dejas espacio para el aire y, por lo tanto, no hay lugar para que esa humedad se acumule. Si por el contrario apuras siempre el depósito, estás regalando un espacio enorme para que el agua se cuele donde no debe.

El agua es el peor enemigo de los sistemas de inyección modernos. Es más pesada que el combustible, por lo que tiende a irse al fondo del depósito. Desde ahí, es succionada por la bomba de combustible. Si ese agua llega a los conductos, puede congelarse y bloquear el paso del carburante, haciendo que el coche no arranque o que pegue tirones extraños mientras conduces.

La tranquilidad de no quedarte tirado en mitad de un temporal

temporal de nieve
Fuente: Europa Press

Más allá de la mecánica, Mario hace hincapié en un factor que muchos olvidamos hasta que es demasiado tarde: la seguridad y la psicología al volante. Conducir en invierno ya es de por sí una tarea estresante. La lluvia intensa, la niebla que no te deja ver a tres metros o las placas de hielo en la carretera te obligan a estar con los cinco sentidos puestos en el asfalto. Lo último que necesitas es que se encienda el testigo de la reserva y empieces a calcular cuánto te queda hasta la próxima gasolinera.

Tener el depósito lleno te aporta una tranquilidad increíble cuando las condiciones climáticas se complican. Imagina por que te encuentras con un puerto de montaña cerrado o con una retención kilométrica debido a un accidente. En esos momentos, el consumo del coche aumenta porque el trayecto se alarga mucho más de lo previsto. Si llevas el depósito lleno, puedes afrontar cualquier desvío o retraso sin miedo. Mario siempre dice que un depósito lleno es como un seguro barato para esos días en los que el tiempo no acompaña.

Existe un escenario extremo que todos queremos evitar, pero para el que debemos estar preparados: quedarse bloqueado en la carretera sin poder avanzar. En España hemos vivido episodios de nevadas históricas que han dejado a cientos de conductores atrapados durante horas en sus vehículos. En una situación así, el motor de tu coche se convierte en tu única fuente de calor. Si tienes el depósito lleno, puedes mantener el motor al ralentí durante mucho tiempo para que la calefacción siga funcionando y mantenga la cabina a una temperatura segura.

Si te quedas atrapado con el depósito bajo mínimos, te verás obligado a apagar el motor para ahorrar combustible, y el frío empezará a calar en el habitáculo muy rápidamente. Es una cuestión de supervivencia básica. Llenar el tanque antes de salir de viaje no es un gasto, sino una inversión en seguridad. No hace falta esperar a que el coche te avise; en invierno, lo ideal es no dejar nunca que se encienda el piloto de la reserva. Así siempre tendrás margen de maniobra tan necesario ante cualquier imprevisto grave.

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Los coches eléctricos tampoco se libran

coche  eléctrico
Fuente: Mercedes

Si tienes un coche eléctrico, también es importante mantener la carga lo más alta posible. El frío extremo es un enemigo natural de las baterías. Las bajas temperaturas ralentizan las reacciones internas que producen la electricidad, lo que significa que la autonomía de tu coche puede caer en picado de repente si el termómetro baja mucho.

Si dejas tu coche eléctrico aparcado en la calle con menos de un veinte por ciento de batería durante una noche de helada intensa, podrías encontrarte con la desagradable sorpresa de que al día siguiente la carga ha bajado todavía más de forma súbita. Mantener la batería cerca del ochenta o el cien por cien te asegura tener energía suficiente para que el sistema de climatización de la propia batería funcione bien y para que no te quedes sin autonomía en el momento menos oportuno.

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No esperes a que llegue la próxima borrasca para pasar por la gasolinera. Tu coche te lo agradecerá y tu bolsillo, a la larga, también. En invierno, más que nunca, la prevención empieza en el depósito de combustible.

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