Fernando Alonso no solo es uno de los pilotos más influyentes y longevos de la Fórmula 1, también se ha convertido con el paso del tiempo en un auténtico icono del automóvil. Su trayectoria deportiva, marcada por el talento, la constancia y una personalidad arrolladora, ha ido de la mano de una pasión cada vez más visible por los coches más exclusivos del planeta.
Si durante años el asturiano fue extremadamente discreto con su garaje, esa etapa parece haber quedado atrás. Desde que reside en Mónaco de manera habitual, Alonso se ha dejado ver con auténticas joyas sobre ruedas, especialmente en fechas tan señaladas como la Navidad, cuando ha decidido darse dos regalos muy especiales: un Ferrari clásico de culto y uno de los Mercedes más extremos jamás fabricados, el impresionante CLK GTR.
5De la discreción al disfrute público
Durante muchos años, Fernando Alonso mantuvo su colección de coches en un segundo plano. Se sabía que tenía buenos gustos y piezas interesantes, pero rara vez se le veía disfrutando de ellas en público. Esa actitud ha cambiado claramente en los últimos tiempos, coincidiendo con una etapa más relajada y reflexiva de su carrera deportiva.
Ahora, Alonso parece querer vivir y compartir su pasión sin complejos. Pasear un Ferrari clásico o un CLK GTR por Mónaco no es una cuestión de ostentación, sino de disfrute personal. Son coches hechos para rodar, para escucharse y para sentirse, y el piloto español parece decidido a sacarles partido siempre que puede.








