Hacer la declaración de la renta sigue siendo, para muchos, una de las tareas más temidas del año. Sin embargo, pocos saben que el coche puede convertirse también en un aliado fiscal. Sobre todo si se utiliza para trabajar o desarrollar una actividad económica. Cuando toca rendir cuentas con Hacienda, llegan las preguntas: ¿puedo desgravar gasolina?, ¿y el seguro?, ¿qué pasa si es eléctrico?
María, economista y asesora fiscal, lo resume con claridad: «Muchas personas pierden dinero en la renta por desconocimiento. Hay muchos gastos del coche que se pueden incluir, depende de quién seas y cómo utilices el vehículo«. Existen numerosas facturas que pueden incluirse legalmente en la declaración, siempre que se cumplan ciertos requisitos. Y ahí es donde surgen las dudas.
3Cuando el coche es mixto: uso laboral y personal
Uno de los escenarios más frecuentes es el del profesional que utiliza el mismo coche para trabajar y para su vida privada. Aquí la normativa es clara: solo se puede deducir la parte proporcional al uso profesional. De ahí que el 50% se haya convertido en una referencia habitual.
Como advierte María, es fundamental poder demostrar ese uso profesional. Llevar una agenda de desplazamientos, conservar contratos o justificar reuniones puede marcar la diferencia en caso de que Hacienda requiera una comprobación. Sin pruebas, la deducción en la renta puede verse reducida o incluso anulada.


