Hacer la declaración de la renta sigue siendo, para muchos, una de las tareas más temidas del año. Sin embargo, pocos saben que el coche puede convertirse también en un aliado fiscal. Sobre todo si se utiliza para trabajar o desarrollar una actividad económica. Cuando toca rendir cuentas con Hacienda, llegan las preguntas: ¿puedo desgravar gasolina?, ¿y el seguro?, ¿qué pasa si es eléctrico?
María, economista y asesora fiscal, lo resume con claridad: «Muchas personas pierden dinero en la renta por desconocimiento. Hay muchos gastos del coche que se pueden incluir, depende de quién seas y cómo utilices el vehículo«. Existen numerosas facturas que pueden incluirse legalmente en la declaración, siempre que se cumplan ciertos requisitos. Y ahí es donde surgen las dudas.
2Cómo desgravar los gastos si trabajas por tu cuenta
Los autónomos son quienes cuentan con mayor margen en la renta. Aquí hay que distinguir dos perfiles. Por un lado, los profesionales del transporte —taxistas, repartidores, transportistas, profesores de autoescuela…— cuyo vehículo es su herramienta principal de trabajo. Si el coche está a su nombre y se utiliza exclusivamente para la actividad laboral, pueden deducirse hasta el 100% del IVA de la compra y gastos como carburante, peajes, mantenimiento o reparaciones.
Por otro lado, están los autónomos cuya actividad no está ligada directamente al transporte, pero que utilizan el coche para desplazamientos laborales. En este caso, lo habitual es que puedan deducir hasta un 50% del IVA, de las cuotas de amortización y de los intereses vinculados a la adquisición, así como del combustible. Si Hacienda considera que el uso profesional no alcanza ese porcentaje, podría ajustar la deducción.


