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domingo, 11 enero 2026

Fermín (45), técnico de mantenimiento: «Así es como tienes que cuidar tu parabrisas en invierno»

Las bajas temperaturas pueden causar estragos en un coche si no se realizan tareas de cuidado preventivo.

¿Sabes que un simple gesto que haces casi cada mañana de invierno podría acabar rompiendo tu parabrisas y costarte mucho dinero? A menudo, pensamos que los coches están preparados para cualquier cosa, pero lo cierto es que en cada estación se necesita un cuidado específico.

Fermín lleva mucho tiempo trabajando en el mantenimiento de flotas de vehículos. y explica que la mayoría de conductores españoles estamos poniendo en riesgo nuestra seguridad sin saberlo cuando nos enfrentamos al frío.

La importancia cuidar el parabrisas de tu coche

parabrisas de coche
Fuente: Occident

A veces pensamos que el parabrisas es una simple pieza de vidrio que sirve para que no nos dé el aire en la cara mientras conducimos. Sin embargo, Fermín explica que su función va mucho más allá de lo que imaginamos. Este cristal aporta el 30% de la resistencia de toda la estructura de tu vehículo. Si el cristal está dañado o mal cuidado, la seguridad de todo el coche se ve comprometida. Además, en los modelos actuales, el parabrisas es el lugar donde se esconden las cámaras y los sensores que te ayudan a no salirte del carril o a frenar si hay un obstáculo delante.

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Cuando llega el invierno y las temperaturas caen, este cristal sufre muchísimo. El frío extremo puede transformar un pequeño problema en una avería muy costosa. La visibilidad es fundamental para evitar accidentes y, según la DGT, el 15% de los accidentes durante los meses de frío se deben a que el conductor no veía bien lo que tenía delante. Por eso, entender cómo cuidar este elemento es vital para viajar seguro.

El peligro de los pequeños impactos

parabrisas roto
Fuente: Agencias

Uno de los mayores errores que cometemos es ignorar los pequeños golpes de piedras, lo que coloquialmente llamamos chinazos. Quizás veas una marquita del tamaño de una moneda pequeña y pienses que no pasa nada, que puede esperar. Fermín advierte de que esto es como tener una bomba de relojería justo delante de tus ojos. El cristal se contrae con el frío de la noche y, cuando entras al coche y enciendes la calefacción, ese material se dilata de golpe por el calor.

Ese cambio tan brusco de temperatura genera una gran tensión interna. Si hay un pequeño impacto, el cristal buscará liberar esa presión rompiéndose por el punto más débil. Lo que antes era un puntito casi invisible se puede convertir en una raja enorme que cruzará todo el cristal en cuestión de segundos. Por eso, antes de que el invierno se ponga serio, debes revisar bien tu parabrisas. Reparar un impacto es rápido y barato, pero cambiar un cristal entero es una historia totalmente diferente que te llevará mucho más tiempo y dinero.

El líquido que salva tu sistema de limpieza

lavaparabrisas
Fuente: Amazon

Otro punto donde solemos fallar es en el mantenimiento del líquido limpiaparabrisas. Hay mucha gente que utiliza agua del grifo o mezclas caseras con jabón de platos. Esto es un error muy grave por dos razones principales. La primera es que el jabón de cocina contiene químicos que terminan por estropear las gomas de los limpias y del marco del cristal. La segunda es que el agua se congela a cero grados. Si el agua se congela dentro del depósito o en los tubos que van hacia el cristal, puedes provocar un desastre.

Si intentas echar agua y el sistema está congelado, el motor eléctrico que bombea el líquido se forzará tanto que terminará por quemarse. Además, te quedarás sin poder limpiar el cristal justo cuando más lo necesites, por ejemplo, cuando el coche de delante te salpique barro o sal de la carretera. Fermín siempre recomienda usar un líquido específico que contenga anticongelante. Estos productos están diseñados para aguantar temperaturas muy bajas sin hacerse hielo y además cuidan todos los componentes del sistema para que duren mucho más tiempo.

Además, mucha gente piensa que los productos repelentes de agua son solo para cuando cae un chaparrón fuerte, pero tienen un beneficio secreto para el invierno que casi nadie aprovecha. Cuando aplicas este tratamiento, creas una capa protectora invisible sobre el cristal que hace que la superficie sea extremadamente resbaladiza. Esto es genial para que las gotas salgan volando, pero la verdadera magia aparece cuando cae una helada nocturna.

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Al estar protegido por esa película especial, el hielo no tiene dónde agarrarse con fuerza. En lugar de tener una placa dura y pegada que cuesta la vida quitar, te encontrarás con una escarcha mucho más débil que sale casi sin esfuerzo. Es una medida de prevención fantástica que te ahorrará mucho esfuerzo pasando frío por las mañanas. Aplicarlo es muy sencillo y los resultados se notan desde el primer día que bajan las temperaturas.

Errores que nunca debes cometer al descongelar el parabrisas

descongelar un parabrisas
Fuente: Agencias

Llegamos al momento crítico de la mañana: tu coche está cubierto por una capa de hielo y tienes prisa por irte. Aquí es donde la mayoría de la gente mete la pata de forma estrepitosa. Lo más peligroso que puedes hacer es echar agua caliente sobre el cristal frío. Es la receta perfecta para que el parabrisas estalle en tu cara debido al choque térmico. Tampoco debes usar sal, porque aunque derrita el hielo, es un elemento muy corrosivo que acabará dañando la pintura y las gomas.

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Otro error muy común es poner en marcha los limpiaparabrisas en cuanto subes al coche. Si las escobillas están pegadas al cristal por el hielo y las fuerzas a moverse, lo más probable es que arranques el filo de la goma o que rompas el motor del limpia. También es fundamental resistir la tentación de usar tarjetas de crédito o las llaves de casa para rascar. Estos objetos no están diseñados para eso y lo único que vas a conseguir es dejar el cristal lleno de arañazos permanentes que luego te molestarán al conducir con el sol de frente.

Para hacer las cosas bien y no romper nada, el primer paso es arrancar el motor y encender la calefacción. Pero ojo, no pongas el calor al máximo desde el principio. Tienes que dirigir el flujo de aire hacia el parabrisas y dejar que el coche vaya cogiendo temperatura poco a poco.

Si no tienes tanto tiempo, el mejor aliado que puedes tener es un spray con alcohol. El alcohol tiene un punto de congelación mucho más bajo que el agua y derrite el hielo casi de inmediato. Puedes preparar tú mismo una mezcla en casa con dos partes de alcohol por una de agua y llevarla en el coche. Solo hay que rociar el cristal y verás cómo el hielo desaparece como por arte de magia. Después, usa una rasqueta de plástico específica, que son muy baratas y están hechas de un material que no daña el vidrio. Con estos pasos, limpiarás el cristal en un santiamén y de forma totalmente segura.

Por último, no debes olvidar lo que pasa dentro del coche. El contraste entre el frío de fuera y el calor de nuestra respiración forma vaho en el interior del parabrisas. Para combatirlo de forma eficaz, el aire acondicionado es tu mejor amigo, incluso en invierno. No hace falta que pongas el aire frío, solo activa el botón del aire acondicionado junto con la calefacción. El sistema de aire acondicionado actúa como un deshumidificador, secando el aire de la cabina y haciendo que los cristales se desempañen en cuestión de segundos.

Otro truco es mantener el cristal limpio por la parte interior. El polvo y la grasa que se acumulan en el cristal por dentro hacen que las gotas de humedad se peguen con mucha más facilidad. Si mantienes el cristal bien limpio, notarás que se empaña mucho menos.

Siguiendo estos consejos conseguirás que tu parabrisas esté siempre en perfecto estado, prolongarás la vida de tu coche y, lo más importante, viajarás con la máxima seguridad durante todo el invierno.

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