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María (31), profesora de autoescuela: «Te enseño a conducir por ciudad sin perder los nervios»

Conducir por ciudad puede ser un verdadero reto para los nervios, y hasta para el bolsillo.

La ciudad es un entorno complejo donde parece que todo el mundo tiene prisa menos tú, o donde todos han decidido ignorar las normas al mismo tiempo. A diario, el ecosistema urbano transforma a conductores calmados en personas llenas de estrés.

María, profesora de autoescuela, asegura que conducir por la ciudad no tiene por qué ser una tortura. Solo necesitas saber gestionar el entorno y tu actitud al volante. Hay secretos que te ayudan a dominar las calles con seguridad, ahorrar dinero y, sobre todo, mantener la calma incluso en el peor de los atascos.

Un enemigo invisible que viaja como tu copiloto

estrés al volante en ciudad
Fuente: Agencias

Cuando entras en una zona de tráfico denso de la ciudad, el estrés y la agresividad alteran tu forma de conducir. La ciencia nos dice que circular por calles atascadas provoca fatiga, cansancio muscular y una peligrosa pérdida de atención.

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Muchas veces, sin darte cuenta, intentas recuperar el tiempo que pierdes en el semáforo realizando maniobras arriesgadas o acelerando más de la cuenta. Esto es un grave error, porque la violencia al conducir suele nacer de la proximidad excesiva entre coches y de interpretar los movimientos de los demás como una amenaza personal.

Para combatir este estado mental, lo primero que debes hacer es preparar el habitáculo de tu vehículo como un refugio. Evita los estímulos externos que te pongan nervioso y opta por poner música que te relaje o te mantenga de buen humor. Si vas acompañado, mantén una charla tranquila que no requiera un esfuerzo intelectual intenso. Otro truco es elegir ropa cómoda para conducir, ya que cualquier molestia física se multiplica cuando estás atrapado en una retención.

Si logras mantener un buen ambiente dentro del coche, tu capacidad de reacción será mucho mejor ante cualquier imprevisto exterior.

La importancia de mantener la atención en ciudad

frenazo en ciudad
Fuente: Mercedes.

En la ciudad, la sensación de velocidad es engañosa. Puede que pienses que ir a 50 por hora es ir despacio, pero la realidad es muy distinta. A esa velocidad, tu coche recorre casi 14 metros por segundo. Eso significa que el simple gesto de cambiar la emisora de la radio o buscar algo en la guantera te hace circular a ciegas durante una distancia considerable. En un entorno urbano, un segundo de distracción puede ser la diferencia entre un frenazo a tiempo y un atropello.

Debes ser consciente de que los peatones no siempre cumplen las normas de circulación. Te puedes encontrar a alguien cruzando por donde no debe en el momento menos pensado. Si no estás concentrado, el riesgo de accidente es inminente. Aunque un roce entre dos coches en ciudad suele quedarse en un problema de chapa y pintura, cualquier impacto contra un peatón, un ciclista o un motorista suele tener consecuencias graves. Por eso, tu mirada debe estar siempre en la calzada y en lo que sucede a tu alrededor, anticipándote a lo que los demás puedan hacer mal.

Uno de los errores más comunes y peligrosos tiene que ver con la gestión de los semáforos. Existe una creencia errónea de que la luz ámbar significa que debes pisar el acelerador para pasar antes de que se ponga rojo. Esto es una temeridad que causa el 80% de las colisiones graves en los núcleos urbanos. El problema real ocurre cuando un conductor acelera para aprovechar el ámbar mientras que otro conductor, en la calle transversal, arranca antes de que su semáforo se ponga completamente verde.

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Los cruces de calles también son puntos críticos donde se producen muchas fricciones. Si la intersección no tiene señales claras, recuerda que la preferencia la tiene el vehículo que aparece por tu derecha. Sin embargo, no confíes ciegamente en tu prioridad. Aunque sepas que tienes el paso, reduce la velocidad para verificar que no viene ningún conductor despistado. Pasar con la certeza absoluta de que el riesgo es nulo es mucho más inteligente que pasar con la razón pero acabar en el taller.

Cuidado extremo en zonas residenciales

parque ciudad
Fuente propia

Cada vez hay más zonas en las ciudades diseñadas para dar prioridad absoluta al peatón. En estas calles, el coche es un invitado que debe comportarse con extrema prudencia. En las zonas residenciales, las personas caminan con una falsa sensación de seguridad y pueden pararse o cambiar de dirección sin previo aviso. Debes tener especial cuidado con los niños que pueden salir corriendo de un portal o cruzar la calle jugando.

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En estos lugares de la ciudad, la velocidad máxima suele ser muy reducida, y es importante que la respetes al pie de la letra o incluso circules por debajo de ella. El tiempo de reacción en estas calles es mínimo debido a la presencia de coches aparcados o mobiliario urbano que oculta la visión. Si no necesitas pasar por una zona residencial para llegar a tu destino, es mejor que elijas una ruta alternativa por vías principales. Así evitarás situaciones de riesgo innecesarias tanto para ti como para los vecinos.

Una conducción fluida y anticipativa en ciudad no solo es más segura, sino que cuida tu bolsillo. Trata de aprovechar la inercia del coche, levanta el pie del acelerador cuando veas que un semáforo a lo lejos se pone en rojo y evita las marchas cortas si no son necesarias.

Mantener tu coche en buen estado también es clave, ya que un vehículo que funciona correctamente contamina menos y hace menos ruido, lo cual contribuye a mejorar la calidad de vida de todos los que viven en la ciudad.

Al final, ser un buen conductor en la ciudad consiste en ser una persona responsable, paciente y consciente del entorno que le rodea.