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lunes, 12 enero 2026

Ramón (43), profesor de autoescuela: «Estos consejos de seguridad son básicos al volante»

Conducir es una actividad cotidiana para muchos, pero llena de riesgos si no se tienen en cuenta las normas más elementales.

Todos sabemos que la  seguridad al volante es fundamental tanto para nosotros como para quienes nos rodean. Sin embargo, seguro que alguna vez te has subido al coche, has arrancado y, de repente, te has dado cuenta de que habías llegado a tu destino sin recordar muy bien cómo lo has hecho.

Es lo que los expertos llaman «conducción automática». Vamos por la carretera confiando en que todo saldrá bien, pero la realidad es que un pequeño despiste puede cambiarlo todo. Ramón, un profesor de autoescuela con mucha experiencia formando a conductores, tiene claro que el problema no es que no sepamos conducir, sino que hemos olvidado los conceptos básicos.

La importancia de lo básico en la carretera

conducir con seguridad
Fuente propia/IA

Hace unos años vivimos una situación excepcional que paralizó el mundo: la famosa pandemia. Durante ese tiempo, las carreteras se vaciaron y los accidentes bajaron a niveles que nunca habríamos imaginado. Fue un respiro, pero también una lección. Cuando volvimos a salir, muchos conductores habían perdido la práctica o, peor aún, habían olvidado que la carretera es un entorno cambiante. No podemos permitirnos volver a las cifras de siniestralidad de antes. Por eso, recordar las normas más elementales es una necesidad para todos, no solo para los novatos.

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Y es que la seguridad vial no depende solo de que tu coche sea el más moderno del mercado o de que tenga las mejores ADAS del mercado. Al final, la responsabilidad recae en la persona que lleva el volante. No se trata de tener miedo al coche, sino de tenerle el respeto que se merece una máquina de una tonelada que se mueve a gran velocidad.

La postura, clave para la seguridad

mala postura conducir
Fuente propia/IA

Uno de los errores más comunes que Ramón ve cada día es la mala posición de los conductores. Muchos se sientan como si estuvieran en el sofá de su casa, demasiado estirados o hundidos en el asiento. Otros, por los nervios o la falta de experiencia, se pegan tanto al volante que casi no tienen espacio para mover los brazos. Ambas situaciones son peligrosas. Si estás demasiado lejos, no llegarás a los pedales con la fuerza necesaria en caso de una frenada de emergencia. Si estás demasiado cerca, el airbag podría hacerte mucho daño si llega a saltar.

Debes buscar una posición donde tus brazos y piernas mantengan una ligera flexión. Tienes que llegar a los pedales y al volante de forma natural. Si tus articulaciones están totalmente estiradas, no tendrás capacidad de reacción rápida. Además, antes de meter la primera marcha, debes comprobar siempre los retrovisores. No vale con ver algo, hay que ver bien todo lo que ocurre detrás y a los lados sin tener que torcer el cuello. Un espejo mal ajustado es como conducir con un ojo tapado.

Respeta la distancia y mantén la atención

Frenazo con mascota
Fuente propia

Seguro que has visto alguna vez cómo el coche de atrás se pega tanto que casi puedes verle el color de los ojos al conductor por el espejo. Es una conducta muy peligrosa.

La distancia de seguridad es un seguro de vida. Si el vehículo que tienes delante frena de repente por un imprevisto, necesitas tiempo para procesar la información, que tu pie pise el freno y el coche se detenga.

Los expertos recomiendan mantener siempre una distancia mínima de tres segundos con el coche de delante. Es un cálculo sencillo que puedes hacer tomando un punto de referencia fijo, como una señal o un puente. Si el coche de delante pasa por ese punto y tú llegas a él antes de haber contado tres segundos, vas demasiado cerca. En esos tres segundos se juega tu capacidad de reacción. Si te pegas demasiado, reduces ese margen y puedes llevarte algo más que un susto.

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Conducir cuando el sol se pone o cuando el cielo se cierra para llover cambia por completo la forma de conducir. Por la noche, la visibilidad se reduce y nuestra vista se cansa mucho más rápido. Además, es el momento en el que el riesgo de encontrarse con personas que no deberían estar al volante, por cansancio o por consumo de sustancias, aumenta. Si notas que tus ojos pesan o que te cuesta mantener la concentración, no te la juegues. Para en una zona segura, estira las piernas o descansa un poco.

Por otro lado, la lluvia es un gran enemigo. El asfalto se vuelve resbaladizo y tu coche pierde esa adherencia que te da seguridad. Cuando llueve, las distancias de frenado se alargan y el riesgo de sufrir aquaplaning está ahí. En estas condiciones, lo más inteligente es reducir la velocidad y suavizar todos tus movimientos. No des volantazos ni frenes de golpe si no es estrictamente necesario. Entender que el coche no se va a comportar igual que en un día soleado es fundamental para llegar sano y salvo a casa.

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El alcohol, el peor compañero de viaje

agente control nocturno hablando con conductor
Fuente propia/IA

No hay excusas que valgan cuando se trata de beber y conducir. El alcohol es una lacra que sigue destrozando familias cada año. Desde la primera copa, tu cerebro empieza a funcionar más despacio. Tu capacidad para calcular distancias se altera, tus reflejos se adormecen y empiezas a sentir una falsa sensación de seguridad que te lleva a tomar riesgos innecesarios.

Incluso con una cantidad pequeña, el riesgo de sufrir un siniestro se dispara. No se trata solo de que te pillen en un control, se trata de que puedes causar un daño irreparable a otras personas y a ti mismo. Si vas a conducir, la tasa recomendable es cero. Es la única forma de garantizar que tus sentidos están al cien por cien y que podrás responder correctamente ante cualquier eventualidad en el asfalto.

El cinturón de seguridad es tu seguro de vida

cinturón de seguridad
Fuente: Agencias

Es el invento que más vidas ha salvado en la historia del automóvil. Junto con el airbag, el cinturón es tu mayor garantía de supervivencia. En caso de un choque, es lo único que impide que salgas despedido contra el parabrisas o fuera del vehículo. Llevarlo bien abrochado reduce a la mitad el riesgo de muerte en un accidente grave. Es un gesto que lleva apenas un segundo y que debería ser tan automático como respirar al subir al coche.

No importa si solo vas a la esquina o si vas a hacer un viaje de quinientos kilómetros. El peligro no avisa y la mayoría de los golpes en zonas urbanas pueden ser muy graves si no llevas puesto el cinturón. Asegúrate también de que todos los pasajeros lo llevan bien puesto. Como conductor, tú eres el responsable de que todo el mundo vaya protegido dentro de tu coche.

La seguridad vial es una tarea de todos, y empieza por estos pequeños detalles que hemos repasado. Recuerda que lo más importante de cualquier viaje no es llegar rápido, sino simplemente llegar.

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