Pocas cosas dan más rabia en carretera que notar que se ha pinchado una rueda. Es una situación que no podemos evitar, y que requiere una solución inmediata para seguir adelante. Muchas veces abres el maletero y te encuentras con la famosa rueda galleta, que parece de juguete en comparación con las que llevas en el coche.
Fran, un mecánico con mucha experiencia, tiene claro lo que hay que hacer cuando la pones y sigues tu camino. Hay que tener mucho cuidado porque no es una rueda normal, y abusar de ella puede salirte muy caro.
El peligro de olvidar que la galleta no es una rueda convencional

Cuando pinchas y pones la rueda de repuesto de tipo galleta, tu coche cambia por completo. Debes entender que esa rueda no está diseñada para ofrecer rendimiento, sino para salvarte de un apuro puntual. Fran explica que el mayor error de los conductores es seguir circulando como si nada hubiera pasado.
Al ser más estrecha, la superficie de contacto con el asfalto es mucho menor. Esto significa que tu coche tiene menos agarre y que la frenada no será igual de efectiva. Si tienes que dar un frenazo de emergencia con una rueda de galleta, el coche puede reaccionar de forma extraña y darte un susto.
Además, el diferencial de tu coche sufre un esfuerzo extra. Como la rueda de galleta suele tener un diámetro ligeramente distinto a las demás, la mecánica del coche tiene que compensar esa diferencia de giro constantemente. Si circulas muchos kilómetros con ella, estás forzando piezas que son muy caras de reparar. Por eso, el consejo de los expertos es que te dirijas al taller más cercano de inmediato. No es una solución para irte de vacaciones ni para seguir con tu rutina diaria durante toda la semana. Es un parche temporal que requiere toda tu atención al volante.
Límites que nunca debes pasar con la galleta

Seguro que has visto una pegatina de color amarillo o naranja en la llanta de estas ruedas de repuesto. No está ahí de adorno. En esa pegatina suele poner un número muy claro: 80. Esto significa que no puedes pasar de 80 kilómetros por hora bajo ninguna circunstancia. Si decides ir más rápido, te la estás jugando. La estructura de una rueda de galleta es mucho más débil que la de un neumático estándar. Si vas a 120 por la autopista con ella, el riesgo de que reviente por el calor y la presión es altísimo.
Pero no solo importa la velocidad, también importa la distancia. Estas ruedas están fabricadas para aguantar unos 80 kilómetros de recorrido. Fran cuenta que ha visto casos de personas que han aguantado con la galleta puesta durante cientos de kilómetros porque no tenían tiempo de ir al taller. Eso es una temeridad. El caucho de estas ruedas es más blando y se desgasta a una velocidad mayor que el resto. Si superas esa distancia recomendada, el neumático puede desintegrarse mientras conduces. Recuerda que su única misión es llevarte desde el lugar del pinchazo hasta el taller más próximo, nada más.
¿Qué pasa si tu coche no tiene rueda de repuesto?

Hoy es bastante habitual que los coches nuevos no traigan ni siquiera la galleta para ahorrar espacio y peso. En su lugar, es probable que encuentres un kit reparapinchazos. Este kit consiste en un bote de líquido sellante y un pequeño compresor de aire. Es una solución limpia y rápida, pero tiene trampa. Fran advierte que este kit solo sirve si el pinchazo es pequeño y está en la banda de rodadura. Si has rajado el neumático con un bordillo o si el agujero es muy grande, el líquido se saldrá y te quedarás tirado.
Si usas el kit, también tienes limitaciones parecidas a las de la rueda de galleta. Una vez que inyectas el líquido y llenas la rueda de aire, solo puedes circular unos 80 kilómetros y a una velocidad máxima de 80 por hora,. El sellante no es una reparación definitiva, es una pasta que tapa el agujero por tiempo limitado. Además, debes saber que después de usar el kit, muchos talleres te dirán que el neumático ya no se puede arreglar porque el líquido deja el interior de la rueda inservible. En cambio, con la rueda de repuesto tradicional, si el pinchazo era limpio, puedes reparar tu neumático habitual y guardarlo de nuevo.
Uno de los consejos más importantes que da Fran sobre el cuidado del coche es revisar la presión de la rueda de repuesto, algo que casi nadie hace. Pasamos años con la rueda guardada en el fondo del maletero y nos olvidamos de ella. El aire se escapa poco a poco con el paso del tiempo, incluso si no usas el coche. El día que pinchas y vas a poner la rueda de repuesto, te das cuenta de que está desinflada. En ese momento, de nada te sirve tenerla ahí.
Es fundamental que cada vez que vayas a la gasolinera a mirar la presión de tus neumáticos principales, dediques un minuto a mirar también la de repuesto. Como suele ir a una presión más alta que las demás, es vital que esté perfecta para cuando la necesites. Es recomendable inflarla incluso un poco por encima de lo que marca el fabricante, porque siempre va a perder algo de aire mientras está guardada. Así, te aseguras de que el día que la necesites de verdad, estará lista para cumplir su función y sacarte del lío.
Cada coche es un mundo, y es tu responsabilidad saber qué llevas en el maletero. Algunos vehículos grandes o todoterrenos antiguos llevan una rueda de repuesto idéntica a las demás. Fran dice que esta es la mejor opción posible. Si pinchas, pones la rueda nueva y puedes seguir tu viaje con total normalidad, sin límites de velocidad ni de distancia. Eso sí, recuerda que esa rueda también debe tener la presión correcta. Si tienes la suerte de tener una rueda de tamaño completo, el mantenimiento es igual de importante que en las de galleta.








