La movilidad está cambiando a toda velocidad. Las zonas de bajas emisiones, las restricciones al tráfico en las grandes ciudades y la presión normativa han convertido a la etiqueta Eco de la DGT en un salvoconducto para circular sin sobresaltos. El problema es que no todos los conductores pueden —o quieren— comprarse un coche eléctrico o híbrido nuevo para conseguirla.
Cada vez más automovilistas buscan alternativas realistas para alargar la vida útil de su vehículo actual y, de paso, adaptarlo a las nuevas exigencias medioambientales. Y aquí es donde entran en juego soluciones que hasta hace poco eran minoritarias, pero que hoy viven un auténtico auge: la transformación a GLP y la hibridación retrofit como fórmulas para lograr la ansiada etiqueta Eco sin hipotecarse.
5Costes, homologación y situación legal del retrofit
Un aspecto clave de la hibridación retrofit es el precio. Actualmente, estas conversiones siguen siendo más caras que el GLP, con costes que pueden superar los 3.000 o 4.000 €. No obstante, los expertos del sector apuntan a una bajada progresiva a medida que la tecnología se popularice y se estandaricen los procesos.
En cuanto a la homologación, el marco legal avanza poco a poco. En España ya existen proyectos homologados que permiten obtener la etiqueta Eco tras la conversión, aunque no todos los talleres están capacitados para realizar este tipo de instalaciones. Es fundamental acudir a empresas especializadas y asegurarse de que el sistema cumple con la normativa vigente.








