La movilidad está cambiando a toda velocidad. Las zonas de bajas emisiones, las restricciones al tráfico en las grandes ciudades y la presión normativa han convertido a la etiqueta Eco de la DGT en un salvoconducto para circular sin sobresaltos. El problema es que no todos los conductores pueden —o quieren— comprarse un coche eléctrico o híbrido nuevo para conseguirla.
Cada vez más automovilistas buscan alternativas realistas para alargar la vida útil de su vehículo actual y, de paso, adaptarlo a las nuevas exigencias medioambientales. Y aquí es donde entran en juego soluciones que hasta hace poco eran minoritarias, pero que hoy viven un auténtico auge: la transformación a GLP y la hibridación retrofit como fórmulas para lograr la ansiada etiqueta Eco sin hipotecarse.
3Ventajas e inconvenientes del GLP en el uso diario
Más allá de la etiqueta Eco, el GLP ofrece ventajas prácticas que explican su crecimiento. Reduce las emisiones contaminantes, alarga la vida del motor y permite circular con menos restricciones. Además, el coche mantiene su sistema de gasolina original, lo que aporta tranquilidad en viajes largos ante la menor red de repostaje de GLP.
Como contrapartida, hay que asumir ciertos compromisos. El depósito adicional resta algo de espacio en el maletero y el mantenimiento puede ser ligeramente superior. Aun así, para muchos conductores el balance es claramente positivo: obtienen la etiqueta Eco, reducen gastos y evitan cambiar de coche antes de tiempo.








