La movilidad está cambiando a toda velocidad. Las zonas de bajas emisiones, las restricciones al tráfico en las grandes ciudades y la presión normativa han convertido a la etiqueta Eco de la DGT en un salvoconducto para circular sin sobresaltos. El problema es que no todos los conductores pueden —o quieren— comprarse un coche eléctrico o híbrido nuevo para conseguirla.
Cada vez más automovilistas buscan alternativas realistas para alargar la vida útil de su vehículo actual y, de paso, adaptarlo a las nuevas exigencias medioambientales. Y aquí es donde entran en juego soluciones que hasta hace poco eran minoritarias, pero que hoy viven un auténtico auge: la transformación a GLP y la hibridación retrofit como fórmulas para lograr la ansiada etiqueta Eco sin hipotecarse.
2Transformar un coche a GLP: la opción más popular
Hoy por hoy, la conversión a GLP (gas licuado del petróleo) es la vía más extendida para conseguir la etiqueta Eco sin comprar coche nuevo. Consiste en adaptar un motor de gasolina para que funcione también con este combustible alternativo, más limpio y económico. Tras la homologación, la Dirección General de Tráfico (DGT) concede automáticamente el distintivo Eco.
El atractivo del GLP está en su equilibrio entre coste y beneficio. La transformación suele rondar entre los 1.500 y los 2.500 €, una cifra muy inferior al precio de un vehículo nuevo. Además, el ahorro en combustible puede ser significativo, ya que el GLP es sensiblemente más barato que la gasolina. ¿El problema? No todos los motores son compatibles.








