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miércoles, 28 enero 2026

La DGT quiere que dejes de utilizar tu coche. Y así te lo hace saber aunque no estés de acuerdo

A pesar de las nuevas restricciones, el coche privado sigue siendo imprescindible para más de la mitad de los usuarios.

La DGT tiene un plan para el futuro de nuestras calles y, para ser sinceros, es un plan que a muchos conductores les está costando digerir. La movilidad en España se encuentra en un punto de inflexión donde las intenciones políticas y la realidad de los ciudadanos parecen ir por caminos diferentes.

Pere Navarro ha dibujado un escenario donde el coche privado tiene las horas contadas en el corazón de las ciudades. El director de la DGT asegura que el futuro no pasa por cambiar tu coche de gasolina por uno eléctrico para entrar al centro, sino por usar el transporte público o el taxi si tienes mucha prisa.

Esta visión busca ciudades más limpias y menos congestionadas, pero choca frontalmente con el día a día de miles de conductores. Para muchos, el coche no es un capricho o un lujo, sino una necesidad en muchos casos.

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Barreras que impiden el cambio que busca la DGT

mapa ZBE DGT
Fuente propia/IA

Entonces, ¿por qué no estamos haciendo lo que Pere Navarro sugiere? No es una cuestión de rebeldía, es que hay barreras muy reales que nos lo impiden. La primera, como ya hemos mencionado, es el precio. Un coche eléctrico sigue siendo mucho más caro que su equivalente de combustión. En una situación económica donde todo sube, pedirle a una familia que haga un esfuerzo extra de miles de euros es pedir demasiado.

La segunda barrera es la autonomía y los puntos de recarga. Si sales de viaje, no quieres estar pendiente de una aplicación para ver si el cargador del camino está libre o si está roto. A día de hoy, la red de carga pública en España todavía tiene mucho que mejorar. Además, solo una pequeña parte de españoles tiene un punto de carga en su propio garaje. Si dependes de la infraestructura pública, la comodidad de cargar el coche mientras duermes desaparece por completo.

Por último, hay un cambio en la percepción. Hace un par de años parecía que el coche eléctrico era la solución para todo. Hoy, esa sensación está decayendo. Menos personas creen que el eléctrico sea la solución ideal para la movilidad urbana.

Estamos empezando a entender que el problema no es solo el tipo de motor, sino el espacio que ocupan los coches y cómo nos organizamos como sociedad. La DGT quiere que cambiemos el chip, pero para que eso ocurra, necesitamos soluciones reales, asequibles y que no nos compliquen más la vida.

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