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miércoles, 28 enero 2026

La DGT quiere que dejes de utilizar tu coche. Y así te lo hace saber aunque no estés de acuerdo

A pesar de las nuevas restricciones, el coche privado sigue siendo imprescindible para más de la mitad de los usuarios.

La DGT tiene un plan para el futuro de nuestras calles y, para ser sinceros, es un plan que a muchos conductores les está costando digerir. La movilidad en España se encuentra en un punto de inflexión donde las intenciones políticas y la realidad de los ciudadanos parecen ir por caminos diferentes.

Pere Navarro ha dibujado un escenario donde el coche privado tiene las horas contadas en el corazón de las ciudades. El director de la DGT asegura que el futuro no pasa por cambiar tu coche de gasolina por uno eléctrico para entrar al centro, sino por usar el transporte público o el taxi si tienes mucha prisa.

Esta visión busca ciudades más limpias y menos congestionadas, pero choca frontalmente con el día a día de miles de conductores. Para muchos, el coche no es un capricho o un lujo, sino una necesidad en muchos casos.

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El transporte público gana puntos entre los más jóvenes

Fuente: Pixabay

Si nos centramos en las nuevas generaciones, el cuadro cambia un poco, aunque no de forma radical. Los menores de treinta años empiezan a ver el transporte público de manera diferente. Para muchos de ellos, el autobús o el metro ya son la opción preferente, aunque ocurre sobre todo en grandes capitales donde la red de transporte es extensa y eficiente. En ciudades como Madrid o Barcelona, el uso del metro es masivo porque de verdad permite cruzar la ciudad sin sufrir atascos y sin problemas para aparcar.

Esta tendencia entre los jóvenes es lo que da esperanza a la DGT para llevar a cabo sus planes. Si las nuevas generaciones se acostumbran a no depender del coche desde el principio, será más fácil que en el futuro acepten ciudades libres de humo. Sin embargo, cuando esos jóvenes crecen, forman una familia o se mudan a zonas donde el transporte público no llega tan bien, acaban volviendo a mirar al coche como la mejor alternativa. La realidad es que la etapa de la vida y el lugar donde residas marcan la forma de moverse.

Aun así, el crecimiento del uso del autobús y del metro es una señal de que algo está cambiando un poco. Si las administraciones quieren que dejemos el coche, el camino parece ser mejorar la oferta de transporte para que sea tan atractiva que no importe renunciar al volante. El problema surge cuando la restricción llega antes que la alternativa de calidad, que es lo que muchos conductores sienten que está pasando ahora mismo en sus ciudades.

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