CUPRA no se conforma con lo convencional. En un movimiento que rompe moldes, la marca ha llevado su último showcar, el CUPRA Tindaya, a un terreno inexplorado: una prueba de conducción puramente mental, mediante hipnosis y simulación sensorial. Lejos de las carreteras tradicionales o de los circuitos, un grupo selecto de creadores de contenido del motor ha «conducido» este prototipo audaz sin tocar un volante real. El objetivo es claro: demostrar que las emociones al volante van mucho más allá de lo físico, y que un coche como el Tindaya puede despertar sensaciones intensas solo con la imaginación y los sentidos.
Presentado en el IAA Mobility 2025 de Múnich como la máxima expresión del ADN CUPRA, el Tindaya toma su nombre de un volcán en Fuerteventura, evocando fuerza, naturaleza y una energía. Su diseño radical gira en torno a una premisa sencilla pero poderosa: «No Drivers, No CUPRA». Todo está pensado para el conductor: una arquitectura centrada en quien está al mando, con un volante inspirado en la competición, asientos CUPBucket de nueva generación y una configuración 2+2 que prioriza la inmersión total. El exterior cambia de tonos metálicos grises a beiges suaves según la luz, reflejando el océano y la montaña, mientras el interior promete una conexión pura con la máquina. Es un adelanto de lo que vendrá en la marca: electrificación sin filtros, diseño agresivo y un enfoque en elevar las emociones al límite.
5 creadores de contenido relacionados con el mundo del motor ya han ‘conducido’ este CUPRA Tindaya
El evento fue épico. Bajo la presentación de la carismática Becky Evans, participaron figuras como el embajador Daniel ABT (ex piloto y creador de contenido), Jessica Thön (Jessi Car Maniac, Alemania), Victor Melida (byViruZz, España), Jeremy Lynch (Reino Unido) y Luca Campolunghi (Italia). Jorge Diez, jefe de diseño de CUPRA, les guió por los detalles que hacen único al Tindaya: su «máscara negra» frontal que define carácter, elementos en cobre que refuerzan la identidad visual y una filosofía driver-first que rechaza la desconexión que traen los sistemas autónomos. Tras la presentación, llegó el giro maestro: una sesión de hipnosis guiada por el hipnoterapeuta italiano Michele Occelli. Los participantes se sumergieron en un estado de visualización profunda, imaginando al Tindaya como una bestia viva con la que fusionarse. Condujeron mentalmente por paisajes variados –bosques densos, costas salvajes, carreteras sinuosas–, sintiendo el tacto del volante, el rugido eléctrico acelerando, el viento en el pelo al bajar las ventanillas y la adrenalina pura de la velocidad.
Las reacciones no dejan indiferente. Daniel ABT lo resumió perfecto: «Fue muy diferente a cualquier prueba normal; estoy contento de haber vivido este viaje único. Mucha gente debería probarlo para sentirlo en primera persona. Jessica Thön describió sensaciones vívidas: «Vi mis manos en el volante, el logo CUPRA, escuché la aceleración eléctrica… sentí el aire y el viento. ¡Fue una locura!». Luca Campolunghi añadió: «Podía sentir el coche: el acelerador, la velocidad… una experiencia que nunca imaginé». Mediante inteligencia artificial y los testimonios grabados, CUPRA recreó visualmente cada «viaje» personal, convirtiendo lo intangible en imágenes impactantes que anticipan el futuro de la marca.
Un prototipo eléctrico que adelanta el futuro de la firma española

Patrick Sievers, Director Global de Marketing de CUPRA, lo tiene claro: «Conducir es un acto que empieza en la mente y nos lleva a lo inesperado. El Tindaya es la expresión máxima de esa emoción. Convertimos cada recorrido en un test drive creativo, emocional y holístico, vivido como nunca antes». Esta prueba hipnótica no es solo un gimmick; marca un nuevo capítulo en cómo CUPRA conecta tecnología, imaginación y pasión. En un mundo donde muchos fabricantes apuestan por la autonomía y la desconexión, CUPRA dobla la apuesta por el conductor, por la emoción cruda y por experiencias que trascienden lo físico.
El CUPRA Tindaya no es un sueño lejano: es una declaración de intenciones real, un adelanto de la dirección agresiva y emocional que tomará la marca. Con este experimento, la compañía española demuestra que la verdadera revolución no está solo en baterías o motores, sino en cómo un coche puede apoderarse de tu mente y hacerte sentir vivo como nunca.


