Estar de baja laboral no significa, automáticamente, quedarse en casa sin poder tocar el coche. Sin embargo, tampoco implica que podamos seguir conduciendo con total libertad como si nada hubiera pasado. Esta duda es más común de lo que parece y genera confusión tanto entre trabajadores como entre conductores habituales, especialmente cuando la incapacidad no está directamente relacionada con la conducción.
Una baja médica genera un sinfín de preguntas entre los conductores porque mezcla dos mundos muy sensibles: la seguridad vial y los derechos laborales. Entender qué dice la ley, qué papel juega el médico y hasta dónde llega el sentido común es clave para evitar multas, problemas con el seguro o incluso la pérdida de la prestación.
4Las bajas más comunes y su relación con la conducción
Entre las causas más frecuentes de baja laboral en España destacan las dolencias musculoesqueléticas, la gripe o la covid y los trastornos mentales. La lumbalgia, por ejemplo, es responsable de un elevado porcentaje de bajas y genera un dolor que, en muchos casos, hace imposible conducir con seguridad, especialmente si se están tomando analgésicos o relajantes musculares.
La ansiedad merece una mención especial. Aunque no siempre impide conducir, sus síntomas —mareos, taquicardias o pérdida de atención— pueden ser muy peligrosos al volante. Por eso, una persona de baja por ansiedad necesita un informe favorable de un especialista para conducir, renovar o incluso sacarse el carnet. La cervicalgia, por su parte, limita la movilidad del cuello, algo esencial para una conducción segura.








