Estar de baja laboral no significa, automáticamente, quedarse en casa sin poder tocar el coche. Sin embargo, tampoco implica que podamos seguir conduciendo con total libertad como si nada hubiera pasado. Esta duda es más común de lo que parece y genera confusión tanto entre trabajadores como entre conductores habituales, especialmente cuando la incapacidad no está directamente relacionada con la conducción.
Una baja médica genera un sinfín de preguntas entre los conductores porque mezcla dos mundos muy sensibles: la seguridad vial y los derechos laborales. Entender qué dice la ley, qué papel juega el médico y hasta dónde llega el sentido común es clave para evitar multas, problemas con el seguro o incluso la pérdida de la prestación.
1¿Qué significa realmente estar de baja laboral?
La baja laboral, también conocida como incapacidad temporal, se concede cuando un trabajador no puede desempeñar su actividad profesional por motivos de salud. Puede deberse a una enfermedad común, un accidente laboral, una lesión puntual o incluso a problemas psicológicos como la ansiedad o el estrés. En todos los casos, debe ser un médico quien la certifique oficialmente.
Durante este periodo, el trabajador recibe un subsidio económico y sigue cotizando a la Seguridad Social, pero asume también ciertas obligaciones. Entre ellas, la más importante es no realizar actividades que puedan retrasar la recuperación. En el caso de la conducción, ponerse al volante puede ser compatible… pero también totalmente incompatible con la baja, según la situación.







