Cada vez que se anuncia un nuevo plan de ayudas a la compra de vehículos, el sector del automóvil contiene la respiración. Concesionarios, fabricantes y, sobre todo, clientes esperan que esas medidas sirvan para desbloquear decisiones de compra que llevan meses, incluso años, posponiéndose. El nuevo programa Auto+ ha llegado envuelto en ese mismo clima de expectación, con la promesa de facilitar el acceso a un coche nuevo en un momento especialmente complejo para el bolsillo de los conductores.
Sin embargo, la experiencia acumulada en los últimos años invita a la prudencia. Alberto, gerente de un concesionario multimarca con más de dos décadas de trayectoria, lo resume sin rodeos: “Auto+ es una buena noticia, pero no es la panacea. Como pasó con el Plan MOVES, hay que leer bien la letra pequeña antes de lanzarse”. Una advertencia que refleja tanto la ilusión como las dudas que despiertan estas iniciativas dentro del propio canal de venta.
1Qué es realmente el plan Auto+ y qué pretende
El programa Auto+ nace con una intención clara: estimular la compra de vehículos nuevos y seminuevos eficientes, aliviar el envejecimiento del parque móvil y dar oxígeno a un mercado que sigue lejos de los niveles previos a la pandemia. A diferencia de otros planes centrados casi exclusivamente en la electrificación, Auto busca ser más transversal y abarcar distintas tecnologías, siempre bajo el paraguas de la eficiencia y la reducción de emisiones.
Sobre el papel, esta amplitud es uno de sus grandes atractivos. Permite incluir desde híbridos y eléctricos hasta modelos térmicos de última generación, algo que muchos profesionales del sector ven como una ventaja realista. “No todo el mundo puede o quiere dar el salto al eléctrico”, explica Alberto. “Auto reconoce esa realidad, pero eso no significa que sea un plan fácil de entender ni de aplicar”.







