El coche eléctrico lleva años siendo protagonista de titulares y promesas sobre sostenibilidad, ahorro y futuro. Sin embargo, al bajar al terreno real de los concesionarios, el discurso cambia. Las cifras no terminan de despegar y, en España, el interés por este tipo de vehículos empieza a mostrar claros síntomas de desgaste. La electrificación avanza, sí, pero a un ritmo mucho más lento de lo esperado.
Para entender qué está pasando de verdad, basta con escuchar a quienes están en primera línea de venta. Raquel es jefa de venta en un gran concesionario multimarca, y lo resume sin rodeos: «La gente no se compra un eléctrico por el miedo. Miedo a la batería, miedo a quedarse tirado y miedo a que, si se rompe algo, la factura sea descomunal«. Una percepción que coincide, punto por punto, con los últimos estudios del sector.
6Posventa, garantías y el nuevo consumidor eléctrico
El comprador actual de coche eléctrico es más exigente y está más informado que nunca. No solo compara precios; también pregunta por planes de mantenimiento, garantías extendidas y costes cerrados. La mayoría valora muy positivamente los servicios prepago y las coberturas ampliadas.
“La gente quiere saber cuánto le va a costar todo, sin sorpresas”, explica la jefa de ventas. En un mercado donde la confianza es frágil, la posventa se ha convertido en un argumento clave. Quien sea capaz de ofrecer transparencia y seguridad tendrá mucho ganado.
El coche eléctrico no está muerto, pero necesita más que discursos y promesas. Necesita confianza. Como bien dice Raquel: «Hasta que el cliente no sienta que un eléctrico es tan seguro y predecible como cualquier otro coche, seguirá pensándoselo dos veces antes de firmar».








