El coche eléctrico lleva años siendo protagonista de titulares y promesas sobre sostenibilidad, ahorro y futuro. Sin embargo, al bajar al terreno real de los concesionarios, el discurso cambia. Las cifras no terminan de despegar y, en España, el interés por este tipo de vehículos empieza a mostrar claros síntomas de desgaste. La electrificación avanza, sí, pero a un ritmo mucho más lento de lo esperado.
Para entender qué está pasando de verdad, basta con escuchar a quienes están en primera línea de venta. Raquel es jefa de venta en un gran concesionario multimarca, y lo resume sin rodeos: «La gente no se compra un eléctrico por el miedo. Miedo a la batería, miedo a quedarse tirado y miedo a que, si se rompe algo, la factura sea descomunal«. Una percepción que coincide, punto por punto, con los últimos estudios del sector.
5Precio, incertidumbre y decisión aplazada
Casi la mitad de los compradores españoles está posponiendo la compra de un coche nuevo por motivos económicos. En ese contexto, el coche eléctrico parte con desventaja. Aunque el coste por kilómetro sea inferior, la inversión inicial y la incertidumbre futura pesan demasiado en la balanza.
“Muchos clientes me dicen: ‘me gusta el eléctrico, pero no es el momento’”, comenta Raquel. La reducción de ayudas, la falta de claridad fiscal y los cambios constantes en los incentivos no ayudan a tomar decisiones. El resultado es un mercado expectante, prudente y cada vez más escéptico.








